Categoría: basura

Plástico transitable / Transitable plastic

Esta instalación trata de hacer que nos sumerjamos entre residuos de plásticos y que nos perdamos en su interior sintiendo una inevitable sensación de claustrofobia y pérdida de la orientación al no encontrar la salida.
Para ello crearemos paneles de plástico, mediante bolsas al vacío, de las que se emplean para guardar la ropa y que ocupe poco espacio en los armarios. Dentro de estas bolsas meteremos todo tipo de envases plásticos de colores transparentes y luces leds y con un aspirador les quitaremos el aire hasta que todo lo que hay en el interior quede reducido a una plancha de plástico conteniendo otros plásticos prensados.
Cada uno de estos paneles se unirá a otros por el centro mediante pinzas, de manera que se formen tiras giratorias que se colgarán de una malla de metal resistente.
Los visitantes se podrán mover por el interior haciendo girar los paneles para acceder al interior de manera que cada uno se moverá erráticamente hasta encontrando sus propios caminos.
Ilustraciones de Marta Menacho.
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This installation makes it possible to submerge ourselves into our plastic waste and that we lose ourselves in its interior feeling the inevitable sensation of claustrophobia and the loss of orientation at not being able to find the exit.
For this purpose we will create plastic panels, using vacuum bags, which are used to store clothing and which take up less space in closets. Within these bags we will put all kinds of transparent colored plastic containers and LED lights, removing the air with a vacuum cleaner until everything in the interior is reduced to a flat plastic plate containing other pieces of flattened plastic.
Each of these panels will be attached to others at the center by using pins, so that they form rotating strips which will be from a rugged metal mesh.
Visitors may enter inside by rotating the panels to access the interior so that each one will move erratically until they find their own paths.
Illustrations by Marta Menacho.
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El plástico con el que vivimos / The plastic which we live with


Esta instalación trata de poner a la vista el uso masivo del plástico en nuestra vida doméstica.

Para llevarla a cabo elegiremos un edificio abandonado o deshabitado, y con bolsas cedidas por los ciudadanos, llenas de luz, intervendremos en todos huecos que dan a la calle,  de manera que parezca que el edificio está desbordado y a punto de reventar por la presión de las bolsas.

Esta instalación puede durar desde 1 día hasta varios meses, en los que las bolsas se irán deteriorando y mostrarán al público una imagen menos vistosa y alegre que los primeros días, lo que nos ayudará a mostrar de manera visual, el difícil envejecimiento del plástico tiene en el medio ambiente.

Las ilustraciones son como siempre de Marta Menacho.

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This installation is to bring into view the massive consumption of plastic in our everyday life.

To carry this out we will choose an abandoned or uninhabited building, with bags donated by the residents, filled with lights, we are going to fill in all holes that open onto the street, so that it appears that the building is overflowing and about to burst under the pressure of the bags.

This installation can last from 1 day to several months, during which the bags will deteriorate and will give the audience a less colorful and cheerful image than the first few days, which will help us to visually demonstrate, the difficulty that the aging of plastic causes for the environment.

The illustrations as always are by Marta Menacho.

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Laberinto de residuos plásticos/Labyrinth of plastic waste

El pasado mes de mayo nos fuimos a Polonia, invitados por el festival de arte urbano Katowice Street Art Festival para llevar a cabo una nueva pieza, Laberinto de residuos plásticos.

Llevábamos tiempo queriendo hacerla, buscábamos visibilizar, de manera poética, la cantidad de residuos plásticos que se consumen en nuestra vida cotidiana, además de poner un punto de atención lumínica en el gran negocio del envasado de aguas, que acarrea gravísimos problemas en países en vías de desarrollo, cuyos ciudadanos han visto cómo impunemente se privatizaba sus acuíferos para el enriquecimiento exclusivo de grandes empresarios y clases gobernantes sin escrúpulos.

Después de 4 días de trabajo frente a la imponente escultura al Soldado Polaco, conseguimos 26 metros de residuos plásticos transitables, materializados en una pieza de 7 x 5 metros y 3,40 de altura, llena de pasillos laberínticos en los que jugar, perderse o simplemente pasear, en un entorno de misteriosas veladuras en el que todo lo que acontecía se percibía difuminado y en el que los rayos de sol llegaban tamizados a través de los envases coloreados. De noche, la pieza se transformaba en un recinto mágico, una especie de capilla íntima y brillante, con paredes hechas de mosaicos plásticos casi monocromáticos.

Para dar forma a esta instalación, utilizamos más de 6000 botellas de agua, conseguidas en una planta local de fabricación y embotellado, que nos cedió todas las desechadas por no cumplir los estándares de calidad exigidos para su comercialización.

El resto del material fue contribución de los vecinos que nos ayudaron a rellenar la pieza con las botellas consumidas durante los 4 días que duró el montaje. Damos fe de que en esta ciudad se bebe agua embotellada en cantidades alarmantes.

Los envases fueron depositados en bolsas transparentes que iluminamos con leds autónomos y que fueron suspendidas por las asas de una estructura metálica fabricada con elementos modulares y reutilizables.

La pieza se pudo disfrutar durante 2 semanas, abierto día y noche y finalizado este periodo, se desmontó completamente y cada parte de la instalación fue convenientemente reciclada.

Estamos muy contentos de que en Polonia por fin sea obligatorio reciclar, hace 3 años, cuando estuvimos la primera vez en Varsovia, no se hacía, pero ahora parece que esa práctica se toma muy en serio, las calles están llenas de contenedores de todo tipo y por lo que pudimos comprobar la los utiliza.

Pasamos unos día estupendos, conocimos a gente muy interesante, la organización fue impecable y los voluntarios de lo más profesional. Eso sí, trabajando bajo un sorprendente sol de justicia que nos dejó un bronceado de obrero que nos va a costar quitarnos de encima.

Gracias a la multidud d amigos que voluntariamente decidieron echarnos una mano y aportar soluciones para que todo saliera como habíamos planeado, trabajaron más de 25 personas en la pieza, sin ellos ni remotamente hubiéramos acabado la tiempo y tampoco lo hubiéramos pasado tan bien. Gracias también a la organización del festival que tenía todo planificado para que no fallara nada, además de echarnos una mano en el trabajo rutinario y sacarnos a conocer la ciudad de noche, un placer trabajar con todos ellos.

No queremos dejar de agradecer a la empresa envasadora que nos proporcionara desinteresadamente sus botellas desechadas, al colegio infantil próximo a la instalación, que nos guardó el material y a los vecinos que contribuyeron con su aportación diaria y que usaron la pieza y la disfrutaron.

Y un agradecimento especial a todos los que trabajaron en el desmontaje final, según nos han contado, trabajaron 3 días para que todo quedara impecable y cuidaron de que no quedara ni una pieza sin reciclar convenientemente.

Graciassssss a todos. Ha sido un auténtico placer trabajar con vosotros en esta pieza.

Las fotos son, como siempre, de Gustavo Sanabria y las del desmotaje nos las ha mandado Oskar Adamus que estuvo supervisando todo el proceso, gracias amigo.

Tiempo de montaje:  4 días.
Daños ocasionados: 0.
Permanencia de la intervención: 2 semanas.

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In May we travelled to Poland, where we had been invited by the Katowice Street Art Festival to present a new piece, labyrinth of plastic waste.

We had been wanting to do this for some time, we were looking to demonstrate, in a poetic manner, the amount of plastic waste that is consumed daily, in addition to focusing attention on the big business of bottling water, which leads to very serious problems in developing countries, whose citizens have watched as their aquifers have been privatized with impunity for the exclusive enrichment of large business owners and ruling classes without scruples.

After 4 days of work in front of the imposing sculpture of the Polish Soldier, we created 26 meters of transitable plastic waste, turned into a 7 by 5 meter, 3.4 meter high piece, full of labyrinthine corridors in which to play, to lose oneself or simply walk, in an environment of mysterious shades in which everything that happened was perceived as diffused and the sun’s rays were filtered through the colored packaging. At night, the piece was transformed into a magical site, a kind of intimate and shining chapel, with walls made of plastic, almost monochrome mosaics.

To create this installation, we used more than 6000 water bottles, which we got from a local manufacturing and bottling plant, which gave us all the ones they discarded because they did not meet the quality standards required to sell them.

The rest of the material was contributed by the residents who helped us to fill in the piece with the bottles consumed during the 4 days that it took to assemble it. We can attest to the fact that in this city they drink bottled water in alarming quantities.

The containers were deposited in transparent bags which we illuminated with autonomous LED’s and which were suspended by their handles from a metallic structure constructed of modular and reusable elements.

The piece could be enjoyed for 2 weeks, open day and night and at the end of this period, was completely disassembled and every part of the installation was conveniently recycled.

We are very happy that in Poland it is finally compulsory to recycle, 3 years ago, when we were in Warsaw for the first time, they did not do it, but now it seems that the practice is taken very seriously, the streets are filled with containers of all kinds and so we can verify that they are used.

We had a great day, we met very interesting people, the organization was impeccable, and the volunteers as professional as possible. Working under a surprisingly strong sun that left us with a construction worker’s tan that is going to be difficult to get rid of.

Thanks to the multitude friends that voluntarily decided to lend a hand and provide solutions so that everything worked out as we had planned, more than 25 people worked on the piece, without whom we would not have come even remotely close to finishing the piece on time or have had such a good time. Thanks also to the organization of the festival that had everything planned so that nothing would fail, in addition to lending us a helping hand with the routine work and helping us to see the city at night, it was a pleasure to work with all of them.

We must not forget to thank the packaging company which selflessly gave us their discarded bottles, the primary school next to the installation, which saved material for us and to the residents for their daily contributions, who also used and enjoyed the piece.

And a very special thank you to all those who worked on the final disassembly, who we have been told, worked for 3 days so that everything was left impeccably clean and took care that not one piece was not recycled properly.

Thanks to all. It was a real pleasure working with you on this piece.

The photos are, as always, by Gustavo Sanabria and those of the disassembly were sent to us by Oskar Adamu who supervised the entire process, thanks friend.

Time of installation: 4 days
Damages: none.
Exhibition time: 2 weeks

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Laberinto de residuos plásticos / Labyrinth of plastic waste

Queremos que la gente sea consciente de los residuos plásticos que genera en su vida diaria, más de lo que sospechamos, eso seguro. En paises más evolucionados estos serán reciclados convenientemente pero en una gran mayoría, se quedarán por los siglos de los siglos en vertederos, sin posiblidad de ser destruirlos.

Para visibilizar este problema, hemos pensado en una instalación hecha con residuos plásticos generados por los habitantes de la ciudad.

Para llevarla a cabo, pedimos a los vecinos que durante una semana selecciones los objetos de plastico que vayan a tirar, preferiblemente transparentes, botellas, embases, plástico de envolver, vasos… los límpien y los metan en bolsas transparente de asa que distribuiremos para ese fin, cuando nos entreguen cada bolsa, nosotros le entregaremos entradas para algun museo, teatro o actividad cultural de la ciudad.

En el momento de entregar las bolsas, además les haremos una foto, que colocaremos a la vista dentro de la bolsas transparente, esto servirá para identificar cada bolsa con su dueño.

Así pues los elementos con los que trabajararemos serán, residuos plásticos transparentes, dentro de bolsas transparente, identificadas con la foto del dueño de los objetos. Además insertaremos luces autónomas en todas las bolsas de manera que se transmita uniformemente por el plástico contenido en su interior.

Para la construcción de la pieza, usaremos tubos de andamos, de los más comunes que se utilizan en las obras, con ellos daremos forma a un laberinto, con pasillos transitables que permitan a la gente internarse y pasear por él.

Con la estructura construida, añadiremos tubos horizontales sobre los que irán insertadas las bolsas, de manera que todo el laberinto quede forrado de plástico con luz.

Durante la noche se invitará a la gente a pasear buscando sus propios residuos o encontrando los de sus amigos y familiares.

Tanto la recolecta de material como la cosntrucción de la pieza se hará con ayuda de todos los voluntarios que nos quieran ayudar.

Ilustraciones de Marta Menacho.

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We want people to be aware of the plastic waste generated in their daily lives, which is more than we suspect, for sure. In more developed countries these will be conveniently recycled but in the vast majority, they will remain in a landfill for centuries, without the possibility of being destroyed.

To highlight this problem, we have thought of an installation made up of plastic waste generated by the inhabitants of the city.

To accomplish this mission, we will ask the residents to save the plastic objects that they are going to throw away for a week, preferably transparent bottles, packages, plastic wrap, glasses… they clean them and put them in transparent bags with handles which we will distribute for that purpose, when we deliver each bag to them, we will give them tickets to a museum, theater or cultural activity in the city.

When we deliver the bags, in addition we will take a photo of them, which we will put, where it can be seen, inside the transparent bags, this will serve to identify each bag with its owner.

Thus the elements that we work with will be, transparent plastic waste, within transparent bags, identified by the photo of the owner of the objects. In addition we will put autonomous lights in all the bags in such a way that the light is transmitted evenly throughout the plastic content in its interior.

For the construction of the piece, we’ll use scaffolding pipe, of the kind commonly used on worksites, with which we will give shape to the maze, with passable corridors that allow people to enter and walk around in it.

With the structure built, we will add horizontal tubes upon which the bags can be inserted, so that the whole labyrinth is lined with plastic light.

During the night the people will be invited to walk around looking for their own waste or to find that of their friends and family.

The collection of material as well as the construction of the piece will be done with the help of all the volunteers who would like to help us.

The illustrations are, of course, by Marta Menacho.

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Árbol de navidad consumista / Consumerist Christmas Tree

El pasado noviembre nos fuimos de festivales por el mundo… primero visitamos el Glow de Eindhoven donde volvimos a dejar nuestro Río Portátil y de ahí nos marchamos al Lumiere de Durham, para llevar a cabo una pieza a gran escala, que trascendía las fechas del propio festival para seguir iluminando la ciudad durante las fiestas navideñas.

Para esta pieza nos basamos en la instalación Basura plástica custodiando museo, que ya habíamos llevamos a cabo en el Gewerbemuseum, pero esta vez queríamos darle una doble intención de denuncia, por un lado el uso masivo de bolsas de plástico y las consecuencias que este tiene para la medio ambiente, y por otro, el consumo excesivo e innecesario que se produce en estas fechas navideñas.

Tenía todo el sentido esta pieza no sólo por las fechas sino porque el espacio que nos asignaron para su ubicación era la zona comercial del centro de la ciudad y se contaba con el patrocinio de la asociación de comerciantes, que había pedido que la pieza se conservara durante el periodo navideño.

Durante todo el periodo que estuvimos trabajando en la pieza, además coincidió la huelga de los servicios de basura de Madrid, por lo que con más motivos, estuvimos totalmente solidarizados con los trabajadores.

Para llevar a cabo nuestro gigante Consumerist Christmas Tree, por supuesto, necesitamos la colaboración de muchos vecinos, que debían darnos las bolsas que iban acumulando con las compras previas a la navidad.

Para animar las donaciones, se organizó una campaña previa de difusión, en la que se invitaba, a cambiar bolsas de plástico por otras de tela diseñadas para la ocasión. De este modo conseguimos unas 4.000 unidades, de las que acabamos usando 3.000. Además, para darles volumen, las llenamos con plástico transparente, generado por las tiendas de alrededor durante las fechas de montaje, inimaginable la cantidad de plástico de embalaje que se desecha en los comercios en estas fechas.

Para llevar a cabo el proceso de montaje, se convocó a vecinos asociaciones y colegios para que se acercaran a nuestro espacio de trabajo, una tienda que se había quedado vacía y que nos sirvió para montar un taller que más que un espacio de trabajo parecía un parque de bolas gigantes, donde lo que más apetecía, era zambullirse entre las bolsas y quedar sepultado. Con mucha ayuda, logramos terminar el trabajo en una semana.

Una vez tuvimos las bolsas llenas y cerradas, nos echamos a la calle, concretamente a la plaza del Prince Bishops Shopping Centre, donde nos esperaba una enorme estructura prefabricada en forma cónica de 9 metros de alto que debíamos forrar con nuestro material plástico.

Después, sólo nos quedó meter luz en el interior y ya estaba listo nuestro plastificado y reciclado árbol navideño, hecho a base de montones de  bolsas consumistas, que se podían haber dejado de fabricar si la gente concienciada se llevara sus propias bolsas cuando van a hacer la compra.

Además, para iluminar todo el camino que conducía al árbol, montamos un tendido de luces que forramos con las bolsas sobrantes, convirtiendo simples bombillas de bajo consumo, en vistosas guirnaldas de luz que daban a la calle un ambiente verbenero de lo más popular.

Al finalizar las fiestas, todos los plásticos serán reciclados convenientemente y las estructuras vueltas a reutilizar, quién sabe para qué.

Disfrutamos como niños, con las bolsas y pasamos unos días increíbles compartidos con vecinos artistas y amigos de la organización.

Queremos dar las gracias a todos los amigos de Artichoke, tanto a los organizadores como a los que trabajaron con nosotros a pie de obra, que con su profesionalidad y buen talante nos lo pusieron todo muy fácil. A los vecinos que nos ayudaron y compartieron buen humor y trabajo duro, a la gente de Prince Bishops Shopping Centre, que además de hacer posible la instalación nos apoyaron logísticamente en todo momento, a nuestro querido amigo Koldo, que fue capaz de conseguir que todo funcionara como un reloj sin ningún tipo de estrés, a Antonio, que nos acompañó y  nos hizo pasar una de las noches más divertidas que recordamos,… y por supuesto… a los habitantes de Durham que nos entregaron sus bolsas para una buena causa.

Las fotos, como no podía ser de otro modo, son de Gustavo Sanabria, las de los talleres las tomó Koldo.

Esta pieza ha sido comisionada por Artichoke, para Lumiere, Durham 2013.

Tiempo de montaje: 13 días.
Daños ocasionados: 0.
Permanencia de la intervención: 2 meses.

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In November we went to festivals around the world… first we visited Glow in Eindhoven where we once again displayed our Portable River and from there we went to Lumiere in Durham, to carry out a large-scale piece, which transcended the dates of the festival to continue to illuminate the city during the Christmas holidays.

We based this piece on the installation Plastic garbage guarding the museum, that we had already carried out at the Gewerbemuseum, But this time we wanted to give a double edge to our complaint, on the one hand the massive use of plastic bags and the consequences this has on the environment, and on the other hand, the excessive and unnecessary consumption that occurs during the Christmas holidays.

This piece made complete sense not only for the dates, but also because the space allocated to us for its location was the shopping area in the center of the city and was under the sponsorship of the association of merchants, which had requested that the piece be maintained during the Christmas period.

During the whole period that we were working on the piece, in addition, it coincided with the garbage service strike in Madrid, so, for even more reasons, we displayed our total solidarity with the workers.

To carry out our giant Consumerist Christmas Tree, of course, we needed the collaboration of many residents, who had to give us the bags that were accumulating from the shopping prior to Christmas.

To encourage donations, a campaign was organized prior to its promotion, in which people were invited, to exchange plastic bags for cloth ones designed for the occasion. In this way we got about 4,000 units, of which we ended up using 3,000. In addition, to give them volume, we filled them with clear plastic, generated by the surrounding shops during the assembly dates, the amount of plastic packaging that is discarded by the shops during these dates is beyond imagination.

To carry out the assembly process, we reached out to residents associations and colleges to come to our workspace, a store that had been empty and which served to host a workshop, which more than a workspace seemed like a giant ball park, where what one most fancied, was to dive into the bags and remain buried in them. With a lot of help, we completed the work in a week.

Once we had bags filled and closed up, we went out into the street, more precisely, to the Prince Bishops Shopping Centre plaza, where a huge, 9 meter high, conically shaped, prefabricated structure that we had to cover with our plastic materials waited for us.

Afterwards, we only had to put the lights inside them and our plasticized, recycled Christmas tree was ready, made out of piles of consumerist bags, that they could have ceased to manufacture if conscientious people took their own bags with them when they went shopping.

In addition, to illuminate the entire path that led to the tree, we hung some strings of lights that we covered with the leftover bags, turning simple low consumption light bulbs, into colorful garlands of light which brought to the street a festival like environment.

Once the Holidays are over, all the plastics will be conveniently recicled and the structures will be reused, who knows for what.

We enjoyed ourselves like children with the bags and we spent a few incredible days shared with resident artists and friends of the organization.

We want to thank all the friends of Artichoke, both to the organizers as well as to those who worked with us on the project, whose professionalism and good humor made everything very easy for us. To the residents who helped us and shared their good humor and hard work, to the people of Prince Bishops Shopping Center, who in addition to making the installation possible supported us logistically at all times, to our dear friend Koldo, who was able to make everything function like clockwork without any kind of stress, to Antonio, who accompanied us and provided us with one of the most enjoyable nights that we remember,… and of course… to the inhabitants of Durham who gave us their bags for a good cause.

The photos, which could not be otherwise, are by Gustavo Sanabria.

This piece was comissioned by Artichoke, for Lumiere, Durham 2013.

Time of installation: 13 days
Damages: none.
Exhibition time: 2 mounths

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