Categoría: evento

(Plastic) Full Moon / Luna Llena (de plástico)









We saw how a giant moon was made in China to light dark nights. We also know other artists whom we respect who have used large celestial bodies in their work. That means that, for this occasion and this occasion only, we shall not be completely original in our proposal for a large moon. Hence, we’d better make it quite “in our style.”

Our moon shall also be quite present in the city’s profile. However, it won’t be kind. On the contrary, the idea is to make it look menacing in order to experience an unsettling feeling when staring at it. This shall serve as a warning for the environmental threat hanging over our heads.

For it is not such a dystopian fancy to image the moon full of our plastic waste… we feel that the next space trips will be loaded with everything we cannot or do not want to recycle in our civilized countries.

For its creation, we will start from a giant ball structure made of chicken wire. We think it can be created with the triangular sections of a geodesic dome. Every separated part will be filled with plastic waste of all kinds sewn to the mesh with wire. Once all the parts are ready, and with the use of a crane, they will be attached together until obtaining the intended round shape.

The ball will be covered by a net that will prevent any container from falling out and will hang from a high crane that will raise this recycle moon to the top of the city.

It will be lighted with beams which will change their color temperature to turn it into a golden sun during the daytime.

Illustrations by Cristina Irala.

We hope to be able to materialize this soon because 2019 marks the 50th anniversary of the first humans landing on the Moon on July 20.

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Vimos que en China se habían hecho una luna gigante para noches oscuras, y conocemos a otros artistas a los que respetamos, que han empleado astros de grandes dimensiones en su trabajo, eso significa que, por una vez y sin que sirva de precedente, no estamos siendo totalmente originales al plantear una gran esfera lunar, así que mas nos vale que la nuestra sea muy «a nuestro estilo».

Nuestra luna también debe estar muy presente en el perfil de la ciudad, pero no va a ser amable, al contrario, la intención es mostrarse como amenazante, para que al mirarla nos intranquilice y sirva de aviso sobre el peligro mediombiental que pende sobre nuestras cabezas.

Y es que imaginar la luna, llena de todos los residuos plásticos que no nos caben en la tierra, es una hipótesis no tan distópica… presentimos que los próximos viajes al espacio irán cargados de todo lo que no podemos o no queremos reciclar en estos paises civilizados en los que vivimos.

Para llevarla a cabo partiremos de una gigante bola hecha con una ligera estructura metálica de malla de gallinero. Hemos pensado que ésta se puede crear a partir de los módulos triangulares de una cúpula geodésicas. Cada pieza, por separado, se llenará de residuos plástico de todo tipo cosidos con alambre a la malla. Cuando estén todas las piezas listas se unirán unas a otras con ayuda de una grua hasta formar la buscada forma circular.

La bola, ira protegida por una red que evite que se desprenda ningún envase, e irá suspendida de una gran grúa que elevará esta luna de reciclaje a lo mas alto del cielo de la ciudad.

Estará uniformemente iluminada con focos, que cambiarán de temperatura de color para convertirla en un sol dorado durante las horas diurnas.

Las ilustraciones son de Cristina Irala.

Ojalá pronto podamos llevarla a cabo, ya que en 2019 se celebra el 50 aniversario de la llegada del hombre a la luna contrétamente el 20 de junio.

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Emptying the museum/ Vaciando el museo
















































We are showing the record of the piece we carried out last November in Holland invited by the Museum Drachten as part of the cultural events program organized on the occasion of  Leeuwarden-Fryslân: European Capital of Culture 2018.

This piece was called Emptying the Museum and was originally created for the Victoria and Albert Museum in London which invited us in 2010 to intervene their main courtyard.

This piece was meant to “ornamentally” recreate the need many a prestigious museum has to make room for novel artistic proposals that better respond to the interest of their visitors.

We could not carry it out at the end precisely because of the stiffness of this museum which did not want to see its image being damaged by the sight of construction containers over its façade, and our own, as we did not agree to dispense with them.

Hence, this idea remained on standby for 8 years waiting for a more open-minded museum. This opportunity finally arrived thanks to the directors of the  Museum Drachten who asked us to materialize it on its façade on a smaller scale.

We thought about having the piece intervene 4 windows of the museum’s façade to which we added a few debris emptying devices that are commonly used for building restoration. However, we personalized these devices with fabrics in such a way that, though their purpose was understood, one could see large lampshades.

To make these, we chose motifs relating to all sorts of decorative styles. We fitted them together to obtain long tubes descending from the highest windows through the façade to the containers on the street. The magic was of course achieved through interior lighting.

Although the Museum Drachten is very close to the people in the town, we really want to thank them for letting us materialize this piece at last. It was a pleasure for us to carry it out even though it is not in our usual style.

Once the piece was dismantled, the museum kept the lampshades in order to use them in their facilities. The remaining materials went back to their regular use.

It was a pleasure to work with all the friends from the museum who made us feel quite at home. Our special thanks to Thamar, Laura, Nicole, Paulo, as well as the people from Smart Camels whose production work for the piece was fantastic.

Photos by Melisa Hernández.

Illustrations by Marta Menacho.

Time of installation: 10 days.
Damages: none.
Exhibition time: 10 days
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Dejamos la documentación de la pieza que llevamos a cabo el pasado noviembre en Holanda, invitados por el Museum Drachten para formar parte del programa de eventos culturales organizados con motivo de la Capitalidad Europea Leeuwarden-Fryslân 2018.

La pieza se llamó Vaciando el Museo y originalmente fue creada para el Victoria and Albert Museum de Londres. que en el 2010 nos invitó a intervenir su patio principal.

La pieza trataba de recrear de una manera «ornamental» la necesidad que tienen muchas instituciones museísticas de gran solera, de hacer hueco a nuevas iniciativas artísticas, que respondan al interés más cercano del público que las visita.

Finalmente no pudimos llevarla a cabo, precisamente por la gran rigidez de este museo que no quería ver dañada su imagen con contenedores de obra en su fachada y también por la nuestra, que tampoco estuvimos de acuerdo en prescindir de ellos.

Así las cosas, la idea se quedó aparcada 8 años, a la espera de algún museo mas abierto de mente, y la oportunidad nos llegó de la mano de la dirección del  Museum Drachten que nos propuso darle vida en su fachada, aunque a mas pequeña escala.

Nos planteamos la pieza interviniendo 4 ventanas de la fachada del museo, a las que añadimos unos sistemas de vaciado de escombros de esos que se utilizan en la rehabilitación de edificios, pero personalizados con telas de manera que aunque se entendía su uso, lo que se veían eran pantallas de lámparas de gran tamaño.

Para su fabricación, elegimos motivos asociados a todo tipo de estilos decorativos, y encajamos unas en otras para conseguir largos tubos que, partiendo de las ventanas mas altas descendían por las fachadas hasta los contenedores situados en la calle. Por supuesto, la luz interior consiguió la magia.

Aunque el Museo de Drachten es una institución muy muy cercana a los habitantes de la ciudad, queremos agradecerles que nos dejaran por fin materializar esta pieza, que aunque se sale un poco de nuestro registro habitual nos dio mucho gusto llevar a cabo.

Una vez desmontada la pieza, las pantallas quedaron en propiedad del museo que los va seguir usando en sus instalaciones y el resto de materiales volvieron a su normal uso.

Fue un placer colaborar con todos los amigos del museo que nos acogieron como en casa, especialmente a Thamar, Laura, Nicole, Paulo , así como con la gente de Smart Camels, que hizo el fantástico trabajo de producción de la pieza.

Las fotos son de Melisa Hernández.

Las ilustraciones de Marta Menacho.

Tiempo de instalación: 10 días
Daños ocasionados: 0.
Permanencia de la intervención: 10 días.

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Literature vs Traffic. Ann Arbor, 2018 / Literatura vs Tráfico. Ann Arbor (Michigan) 2018

Last October, we went to Ann Arbor, invited by  the University of Michigan Institute for the Humanities thanks to its curator, Amanda Krugliak, to carry out one of our most famous pieces, Literature vs Traffic, which we had previously installed in TorontoMelbourne,  Madrid, and New York.

We found this invitation appropriate for two reasons. First, Detroit, Michigan’s most important city, was the capital city of the automotive industry in the US. Although today it is immersed in a deep crisis, its largeness and its lack of public transportation banish pedestrian life from its landscapes. Its citizens are forced to use their cars lest they become outcasts with no chance to work outside their neighborhoods.

Second, Ann Arbor (a peaceful college town but with quite some traffic) describes itself as a book lover,   and this feeling is everywhere and is the reason why this piece was carried out so successfully, well beyond our own expectations, despite the logistic challenges usually faced during its installation.

We wanted to send the same message as 6 years ago, which has unfortunately not gone obsolete, “We want literature to take over the streets and to become the conqueror of all public places, offering passersby a traffic-free area that will, for a few hours, surrender to the humble might of the written word.

Thus, a place in the city usually dedicated to speed, pollution, and noise, shall turn, for one night, into a place of peace, quiet, and coexistence, lighted by the soft dim light issued from the book pages.

The books will be available for those who want to take them, so the installation will recycle itself and will last as long as its users decide to make it disappear.

Cars will eventually re-claim their place. However, those who walked by this place that night will hold the memory of how once books took over it, so they will have a better relationship with it.”

In order to get used books, the university organized a book collection from local book stores and people until we got the 10,000 books we needed. We actually got many more.

The piece’s location was in itself an organizational feat, as the corner of State Street and Liberty Street forms the town’s main artery and it was closed to traffic for 24 hours. The world did not collapse though.

In addition, we counted on 90 volunteers who worked with us during the entire process, starting with the collection and selection of books in the months prior to our arrival. The work intensified during the 10 days we worked together preparing and lighting the books, to finally lay them on the street the day of the exhibition. We spent so much time together, that we became a big family united by light and our love of literature.

On October 23, we laid 11,000 lighted books on the street, taking over a long stretch of paved street turned, for a few hours, into a river of white waves formed by the book pages stirred by the wind.

At nightfall, visitors were able to access the interior of the piece and were invited to enjoy the books and to take those they found more interesting.

In less than 2 hours, all the lighted books disappeared in large lighted heaps, carried away by excited visitors who filled bars and restaurants with armfuls of books. This was also a magical occurrence.

The street was totally clean and empty by midnight. We were quite pleased because everything was recycled at a stunning speed.

All this was made possible by the University of Michigan and their sponsorship; by Amanda Krugliak, who invited us and did all the complicated paperwork for us in the best of moods and with utmost professionalism; by Lucy and Adam, who stayed with us all the time and helped us with utmost dedication, making volunteers feel totally comfortable.

We would like to thank all those local people, businesses and institutions that donated their books, and our dear volunteers who happily accepted our invitation to work with the books.

We would really like to offer everyone our deepest gratitude. It has truly been an unforgettable experience knowing you all and living in such a literary, humane, friendly town.

Thanks to Melisa Hernández and John Eikost for their excellent pictures.

A special mention to our wonderful workplace, the old building of the museum of natural history, Ruthven Museum, now being re-located, whose mysterious rooms we invaded with our books became the subject of priceless pictures.

Time of installation: 10 days.
Damages: none.
Exhibition time: 12 hours
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El pasado octubre estuvimos en Ann Arbor, invitados por el Departamento de Humanidades de la  Universidad de Michigan a través de su curadora Amanda Krugliak, para llevar a cabo una de nuestras piezas mas populares Literatura vs Tráfico, que previamente  habíamos instalado en Toronto, Melbourne,  Madrid y New York.

Esta invitación nos pareció de lo mas apropiada por dos razones, la primera: Detroit, principal ciudad del estado de Michigan, fue la capital de la industria automovilística de EEUU y aunque hoy día está sumida en una profunda en crisis, sus grandes dimensiones y la falta de transporte público hacen que la figura del peatón prácticamente no exista. Los ciudadanos se ven obligados a usar el coche en todos sus desplazamientos si no quieren convertirse en marginados sociales sin posibilidades de salir de sus barrios para trabajar.

La segunda: Ann Arbor, (apacible ciudad universitaria pero con bastante tráfico), se describe a sí misma como amante de los libros  y este sentimiento que se respira en todas partes, es el que ha conseguido que la pieza se haya  llevado a cabo con éxito absoluto, superando con creces todas nuestras expectativas, a pesar de los problemas de logística que suele conllevar ponerla en marcha.

El mensaje que queríamos transmitir sigue siendo el mismo de hace 6 años, tristemente no ha quedado aun obsoleto; “Queremos que la literatura se apodere de las calles y se convierta en conquistadora del espacio público, ofreciendo gratuitamente a los que pasean, un lugar libre de tráfico, que por unas horas, sucumbirá al modesto poder de la palabra escrita.

Así, un espacio urbano reservado convencionalmente a la velocidad, la contaminación y el ruido, se convertirá por una noche en un lugar para la tranquilidad, el relax y la convivencia. Iluminado por una suave luz difusa de las páginas iluminadas.

Los libros, quedarán a disposición del que se los quiera llevar, con lo que la instalación se autoreciclará y tendrá la duración que los usuarios quieran que tarde en desaparecer.

Al final, los coches volverán a ocupar su sitio, pero para muchos de los que pasaron por allí esa noche, el recuerdo de que una vez los libros ocuparon este mismo espacio, hará que su relación con este entorno mejore”.

Para conseguir libros usados la propia universidad hizo la convocatoria, pidiendo a librerías y particulares  de la localidad que nos donaran los que ya no necesitaban, hasta conseguir las 10.000 unidades que nosotros habíamos propuesto. Sorprendentemente, conseguimos muchos mas,

La localización de la pieza fue otra gran proeza de gestión,  calle State esquina con Liberty, la arteria principal de la ciudad que se cortó al trafico durante 24 horas sin que el mundo colapsara.

Además, contamos con mas de 90 voluntarios que nos acompañaron durante todo el proceso, comenzando con la recopilación y selección de los libros los meses previos a nuestra llegada, y que se intensificó durante los 10 días trabajamos juntos en el acondicionamiento e iluminación de los libros, para  culminar el día de exhibición en el que hubo que colocar todo en la calle. Tanto tiempo pasamos juntos que acabamos siendo una gran familia unidos por la luz y el amor a la literatura.

El día 23 de octubre instalamos 11.000 libros iluminados en la calle, ocupando un largo tramo de asfalto que por unas horas se convirtió en un río de olas blancas formado por las hojas de los libros movidas por el viento.

Cuando se hizo completamente de noche, todos los visitantes pudieron acceder al interior de la pieza y se les invitó a disfrutar de los libros y llevarse los que mas interesantes les parecieran.

En menos de 2 horas, absolutamente todos los libros iluminados desaparecieron en grandes pilas iluminadas, transportados por los emocionados visitantes que cargando con  ellos invadieron los bares y restaurantes de los alrededores, y que también fue un mágico suceso.

A media noche la calle estaba completamente vacía y limpia, y nosotros tan  satisfechos porque el objetivo de reciclaje total se consiguió a una velocidad pasmosa.

Todo esto no hubiera sido posible sin la Universidad de Michigan que nos patrocino, sin Amanda Krugliak que fue quién nos invitó y allanó con el mejor sentido del humor y profesionalidad tantas  burocracias que parecían insalvables. Sin Lucy y Adam que no se separaron de nosotros ayudándonos con la mayor dedicación y consiguiendo que los voluntarios se sintieran como en casa.

Por supuesto tenemos que mencionar a todas las personas, negocios particulares e instituciones, que nos donaron sus libros y a los queridos voluntarios que acudieron encantados a la invitación de trabajar con libros.

A todos queremos darles nuestro mas profundo agradecimiento, verdaderamente ha sido una inolvidable experiencia conocerles a todos y poder vivir en una ciudad tan literata, humana y acogedora.

Gracias a Melisa Hernández y a John Eikost por el estupendo reportaje fotográfico.

Un recuerdo muy especial para nuestro maravilloso lugar de trabajo, el antiguo edificio que albergaba el museo de historia natural, Ruthven Museum  en traslado, cuyas misteriosas habitaciones invadimos con nuestros libros proporcionaron un reportaje fotográfico inestimable.

iempo de montaje e instalación: 10 días
Daños ocasionados: 0.
Permanencia de la intervención: 12 horas.

 

 

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Plastic Waste Labyrinth. Buenos Aires 2018 / Laberinto de residuos plásticos. Buenos Aires 2018


  

We visited Buenos Aires last May to build one of our most representative pieces, Plastic Waste Labyrinth, which we had previously installed in Madrid and Katowice.

On this occasion, we were invited by the Department of Environment and Public Areas of Buenos Aires City Government, Ciudad Verde, to celebrate Global Recycling Day. We created an immersive labyrinthine piece where visitors would feel disoriented and anxiously look for an exit. This experience intended to beget a thought, a conversation, or perhaps an intention to improve our way to use or get rid of plastic.

Apart from the discomfort inspired by the view of plastic waste from the surrounding area, we also wanted to show which are the most popular beverage brands, hence those that are feeding more plastic into the environment. To this end, we kept all the bottle labels. Most of them were bottles of mineral water, though there were large quantities of bottles of soda.

Everything has already been said as far as plastic use. However, we want to take the opportunity here to bring attention to the uncontrolled use of bottled liquids which is causing great problems in poor countries while reservoirs are being privatized and bought by large corporations and their selfish interests, thus owning water, Earth’s most important resource and a fundamental right of all its inhabitants.

This time, we collected more than 15,000 bottles recycled from the city with the help of urban recycling cooperatives that lent them to us for this project.

For the installation, we relied on the valuable collaboration of local groups working on environmental and recycling issues that, apart from working hard and looking after us, helped us understand their city’s recycling system.

Once the bottles were selected, cleaned and lit, we built a 200-meter-long labyrinth taking over a 12×12 meter area which took 5 minutes to go through at a normal step. A U-turn in the middle of the way created a true disorientating feeling.

It was located in one of the city’s most emblematic sites, Plaza Vaticano, across the street from Teatro Colón. It was there for a week, open 24 hours a day, free admission. This piece was also the stage for other recycling-related events.

Once dismantled, all the plastics were conveniently recycled and the bottles, cleaned and sorted by color, returned to the recycling cooperatives. The empty transparent bags were returned to their manufacturer to be melted and sent back to the company’s manufacturing process as if they had not ever gone through our hands.

Many thanks to Ciudad Verde for inviting us, to the agency Abrazo that accompanied us throughout the entire process and wonderfully produced the piece, Marcelo, José, and the rest of the team. Many thanks to the technicians who built the structure and illuminated it, and to the people from the workshop who took us in and stored our materials for 10 days with a most friendly attitude.

And, of course, special thanks to all our friends and groups that helped us shape our piece. Without them, this would have been mission impossible:: Circo Reciclado Abuela Naturaleza, Ecobrik, Producto Nueva Mente Elmo Payaso a great pleasure to have met you all.

These wonderful pictures were taken by  Melisa Hernández.

Time of installation: 12 days.
Damages: none.
Exhibition time: 7days
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El pasado mes de mayo estuvimos en Buenos Aires, llevando a cabo una de nuestras piezas mas representativas, «Laberinto de residuos plásticos» que habíamos instalado previamente en Madrid y Katowice.

Esta vez fuimos invitados por el Departamento de Ambiente y Espacio Publico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Ciudad Verde, para celebrar el Día Internacional del Reciclaje, creando una pieza inmersiva y laberíntica en la que los visitantes se sintieran desorientaos y deseando encontrar la salida, y que esta experiencia pudiera generar un pensamiento, una conversación, o quizás, un propósito de mejorar la forma de consumir plástico o de deshacerse de él de manera responsable.

Ademas de provocar incomodidad dejando a la vista el plástico consumido en el entorno, también queríamos mostrar cuáles son las marcas de bebidas mas populares, y por lo tanto las que mas plástico están aportando al medio ambiente. Para ello, conservamos todas las etiquetas de las botellas. La mayoría de ellas de agua mineral, aunwue había grandes cantidades de refresco.

En cuanto al consumo de plástico, todo está dicho, pero no queremos dejar de comentar aquí que el descontrolado consumo de líquidos embotellados está generando gravísimos problemas en países pobres, cuyos acuíferos están siendo privatizados y comprados por grandes multinacionales que sólo buscan su enriquecimiento, haciendo suya el agua, que es el mas importantes recurso natural de la tierra y un derecho fundamental para todos sus habitantes.

Esta vez recolectamos mas de 15.000 botellas recicladas del consumo de la ciudad, trabajamos para ello con las  cooperativas de recicladore urbanos que nos las prestaron para el proyecto.

Para toda la manipulación y ensamblaje, contamos con la inestimable ayuda de colectivos locales que trabajan en temas mediombientales y de reciclaje, y que además de trabajar duro y cuidarnos, nos ayudaron a entender el sistema de reciclaje de la ciudad.

Con las botellas seleccionadas, limpias e iluminadas, construimos este laberinto de mas de 200 metros lineales, que ocupó un volumen de 12×22 metros, y que una persona, a paso normal, tardaba casi 5 minutos en recorrer. En medio del recorrido, un cambio del sentido de la marcha hacía que la sensación de desorientación fuera real.

Estuvo ubicado en uno de los espacios mas emblemáticos de la ciudad, Plaza Vaticano, frente al Teatro Colon, y permaneció instalado una semana, abierto las 24 horas al día con acceso libre a todos los públicos. La  pieza sirvió también como escenario para otros eventos relacionados con el reciclaje.

Una vez desmontado, todos los plásticos fueron convenientemente reciclados, las botellas se devolvieron a las cooperativas de recicladores, limpias y clasificadas por colores, y las bolsas transparentes vacías, retornaron al fabricante para ser fundidas volviendo así al  proceso de fabricación de la empresa, como si nunca hubieran pasado por nuestras manos.

Miles de gracias a Ciudad Verde por invitarnos, a la agencia Abrazo que nos acompañó en todo el proceso, y produjo la pieza magistralmente, Marcelo, José, y el resto del equipo. A los técnicos que  construyeron la estructura y la iluminaran, a los habitantes del taller que nos acogieron y nos aguantaron con nuestros materiales durante 10 días, con la mejor disposición.

Y por supuesto, gracias muy muy especiales a todos los amigos y colectivos que nos ayudaron a dar forma a la pieza, sin ellos hubiera sido misión imposible: Circo Reciclado Abuela Naturaleza, Ecobrik, Producto Nueva Mente Elmo Payaso un gran placer haberos conocido.

Las estupendas fotos son de  Melisa Hernández.

Tiempo de montaje e instalación: 12 días 
Daños ocasionados: 0.
Permanencia de la intervención: 7 días.

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Packaged Garden/Jardín envasado

Last week, we were in La Punta which used to be an vegetable garden area south of Valencia. 15 years ago, Valencia port’s ZAL (Zona de Actividades Logísticas – Area of Logistic Activities) arrived there destroying most of Valencia’s vegetable gardens, deporting more than a hundred families, and devastating fields and homes. All this was done to give the port a huge developable plot which today lies forgotten and unused. Neighbors and social groups resisted the onslaught and, though they could not avoid the destruction of La Punta, they managed to prevent the launch of ZAL.

In the midst of the 21th century and with the environmental crisis we are suffering, rethinking the future of La Punta seemed more than convenient. However, politicians do not consider this relevant now. Furthermore, they pretend to reactivate ZAL project which they will embellish with a “green corridor” and a bicycle lane. This is far from being a solution and it just serves to conceal the fact that La Punta is again left out of the projects for the protection of vegetable gardens and the coast.

Within this context, neighbors and associations are trying to bring attention to this reality in order to negotiate with the Administration and start a public participation process where it will be decided how these lands will be used and to mend the injustices committed against the neighbors so another chance is given to the deported families to return and work the lands of l’Horta de la Punta.

We were invited to be part of the Sensemurs project where great street artists got together during 2 weeks to support these demands and embellish La Punta’s walls with their best work, and to put this issue on the table.

For our project, we were hosted by the Recuperem La Punta neighborhood association which has given voice to the neighbors for some time, and the Asociación Arca de Noé which works with local children and women living in social disadvantage.

With the collaboration of these children, friends, and associations, we gave life to a garden that looked somehow radioactive and which was made up of 1,000 recycled plastic containers donated by neighbors and Valencia’s recycling plant.

We washed and prepared the containers, and took them to one of the many dry, forsaken and garbage-filled vacant lots in the area. We filled them with green water and put them light, adding all kinds of plants that grow in the area sadly and unattended.

We wanted to metaphorically stage the unhealthy landscape where the destruction of all natural and sustainable things in urban areas to be replaced by manufactured products which are acquired in a package at the supermarket, will make us forget what is the appearance, smell and taste of the countryside.

In order to remember what used to be natural and healthy, we might have to go to theme parks artificially designed with great technological display, where we will have to pay to enjoy a controlled pseudo-natural ecosystem which will replace the one we destroyed. But, then, this will be a source of business for big companies and will not harm their speculative interests, nor will this be accessible to everyone. However, this won’t matter much. We saw some of this during our visit to Singapore and it is quite scary.

Apart from the problems deriving from the destruction of natural resources, we also wanted to bring attention (as we usually do) to the dangers of plastic overuse and the incorrect way in which it is recycled. This actually makes a lot of sense in such areas as La Punta, for the lack of resources to build with quality materials, the abandonment of large extensions of land where garbage piles up, low-cost greenhouses and the consumption of bottled water by the population, make this material quite present in the landscape.

We kept it a few hours and then picked everything up and recycled the materials. We took the plastic back to its original place so no trace of our presence was left in the vegetable garden area.

For this action, we worked along many special people whom we must mention: Xavi, Ignasi, Lucia, Dario, Juanmi, Nacho, Rocio, Carolina, Rafa, Elisa, Eleni, José Vicente, Marisol, Anais, Paqui…

Other associations that also work in the area such as Per l’Horta​Acció Ecologista Agró​, Plataforma Horta es futur, Associació De Veïns i Veïnes Castellar-L’Oliveral.

And the artists Blu, San, Sam3, Hyuro, Borondo, Aryz, Anaís Florin, Elías Taño, Les Bovaes and Ana Penyas, who have generously left their work there for the best cause. Special thanks to Escif for inviting us and helping us.

These wonderful pictures were taken by Juan Miquel Ponce.

You may find more information about what is going on in La Punta here and here.

Spread it, please.

Time of installation: 2 days.
Damages: none.
Exhibition time: 4 hours
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La pasada semana estuvimos en La Punta, anteriormente una pedanía de huerta al sur de Valencia, en la que hace más de 15 años desembarcó la ZAL (Zona de Actividades Logísticas) del puerto de Valencia, destruyendo a su paso gran parte de la huerta de Valencia, deportando a más de un centenar de familias y arrasando campos y casas. Todo para dejar al puerto un enorme solar urbanizable que ahora languidece olvidado y sin uso. Los vecinos y colectivos sociales resistieron la embestida, y aunque no pudieron evitar la destrucción de La Punta, lograron parar la puesta en marcha de la ZAL.

En pleno siglo XXI y con el panorama de crisis ecológica en que vivimos, parecía más que conveniente repensar el futuro de La Punta, pero los políticos tampoco ahora lo consideran relevante, es más, pretenden reactivar el proyecto de la ZAL adornándolo con un “corredor verde” y un carril-bici, lo que lejos de mejorar la situación, sirve sólo para enmascarar que La Punta vuelve a quedar fuera de los proyectos de protección de la huerta y el litoral.

En este contexto, vecinos y asociaciones tratan de dar visibilidad a esta realidad para así forzar un diálogo con la administración, y que se logre abrir un proceso de participación ciudadana en el que se decida qué uso dar a estos terrenos y de paso, que se reparen las injusticias cometidas con los vecinos y que se dé la oportunidad a las familias deportadas de volver y trabajar las tierras de l’Horta de la Punta.

Nosotros fuimos invitados a formar parte del proyecto Sensemurs en el que grandes artistas urbanos se reunieron durante 2 semanas para apoyar estas reivindicaciones vecinales y conseguir, mediante su mejor trabajo, dar lustre a los muros de La Punta, y que se hable de su problemática.

Para nuestro proyecto tuvimos como anfitriones a la asociación de vecinos Recuperem La Punta, que lleva tiempo dando voz a los vecinos, y la Asociación Arca de Noé, que trabaja con niños y mujeres de la zona en situación de desigualdad.

Con la colaboración de estos niños, amigos, y asociaciones, dimos vida a un jardín de apariencia algo radiactiva, formado por 1.000 envases de plástico reciclado, donados por vecinos y por el Ecoparque de Valencia.

Lavamos y acondicionamos los envases, y los llevamos a un descampado, de los muchos que hay por la zona, seco olvidado y lleno de basura. Los llenamos de agua verde y les pusimos luz, añadiendo todo tipo de plantas de las que crecen descuidadas y tristes por la zona.

Queríamos escenificar, de manera metafórica, un panorama insano en el que la destrucción de todo lo natural y sostenible en las áreas urbanas, y su sustitución por productos prefabricados adquiridos envasados en el supermercado, nos va a llevar a olvidar qué apariencia, olor y sabor tiene el campo.

Y quizás, para recordar lo que fue natural y sano, tengamos que acudir a parques temáticos diseñados artificialmente con grandes alardes tecnológicos, en los que habrá que pagar por disfrutar de un ecosistema pseudonatural controlado, que suplantará el que destruimos. Pero entonces será un negocio para grandes empresas y no dañará sus intereses especulativos, ni tampoco estará al alcance de todos los públicos, pero eso importará poco. Algo de esto hemos visto en nuestro viaje a Singapur y da bastante miedito.

Además de los problemas de la destrucción de los recursos naturales, queríamos también poner un punto de atención (como solemos hacer) sobre los peligros del exceso del consumo de plástico y su incorrecto reciclaje. Precisamente en zonas como La Punta tiene bastante sentido, ya que la falta de recursos para construir con materiales de calidad, el abandono de grandes extensiones de terreno donde se acumula la basura, los invernaderos de bajo coste y el común consumo de agua envasada de la población, hacen que este material esté muy presente en el paisaje.

Lo mantuvimos unas horas y después lo recogimos todo y reciclamos los materiales, devolviendo el plástico a su lugar de origen para que no quedara rastro de nuestra presencia en la huerta.

En esta acción fuimos de la mano de muchas personas especiales con nombre propio que no queremos dejar de mencionar: Xavi, Ignasi, Lucia, Dario, Juanmi, Nacho, Rocio, Carolina, Rafa, Elisa, Eleni, José Vicente, Marisol, Anais, Paqui…

Otras asociaciones que también trabajan en la zona, como Per l’Horta​, Acció Ecologista Agró​, Plataforma Horta es futur, Associació De Veïns i Veïnes Castellar-L’Oliveral.

Y los artistas Blu, San, Sam3, Hyuro, Borondo, Aryz, Anaís Florin, Elías Taño, Les Bovaes y Ana Penyas, que han dejado allí su trabajo de forma altruista, por la mejor de las causas. Gracias muy especiales a Escif por invitarnos y darnos cobertura.

Las estupendas fotos son de Juan Miquel Ponce.

Podéis encontrar más información sobre lo que está pasando en La Punta aquí y aquí.

Se ruega difusión.

Tiempo de montaje e instalación: 2 días
Daños ocasionados: 0.
Permanencia de la intervención: 4 horas.

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