Categoría: reciclaje

Consumerist Christmas Tree (Abuja, Nigeria, 2022) / Árbol de navidad consumista. Abuja, Nigeria 2022

. . . . . . . . .

Our Consumerist Christmas Tree was built by the NGO SESCI/Stop Don’t Drop in Abuja, Nigeria, using their own resources and receiving our technical supervision.

In its construction, recycled plastic bags were used which were collected by local neighbors from their own daily consumption and also from local businesses and shopping malls which kindly donated their surplus of plastic. PVC and metal pipes were employed to make the structure. LED light bulbs and strips were used for the lighting.

We are proud to see it built and glowing. We hope it gives food for thought to those who come to visit it.

It may not be the most perfect piece in our career, but it is definitely the most authentic.

Thanks to all the Abuja volunteers who contributed to this piece, to the organization and to the volunteers who made this possible. All our admiration to them for having made up with ingenuity for the lack of material means. We wish we had the same level of ingenuity in our work.

Our appreciation to Blaize Itodo for his photographic report of the piece and its construction, and to the NGO for sharing with us the images that volunteers took during the work process.

————

Nuestro Árbol de Navidad Consumista ha sido construido por la ONG SESCI stop don’t drop en Abuja Nigeria, usando sus propios recursos y bajo nuestra supervisión técnica. 

Para su creación, se han usado bolsas de plástico reciclados recolectados por vecinos del propio consumo local y también en las tiendas y centros comerciales de la zona que amablemente han donado sus plásticos sobrantes. Además, para crear la estructura se emplearon tubos de pvc y metal y para la iluminación se han empleado bombillas de bajo consumo y tiras de luz.

Y es un orgullo para nosotros verlo construido y luciendo, ojalá sirva para hacer pensar a todos los que se acerquen a visitarlo.

Quizás no sea la pieza más perfecta de nuestra trayectoria pero si la más auténtica.

Gracias a todos los voluntarios de Abuja que has colaborado, a la organización y a los voluntarios por hacerlo posible. Toda nuestras admiración por haber suplido con ingenio la falta de medios materiales, ojalá pudiéramos llegar a su nivel de ingenio en nuestro trabajo.

Gracias a Blaize Itodo por documentar fotográficamente la pieza y su construcción, y a la ONG por compartir con nosotros las imágenes tomadas a los voluntarios durante el proceso de trabajo.

.

.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Archivado en efímero, evento, festival, iluminación, intervención, reciclaje | Comentarios desactivados en Consumerist Christmas Tree (Abuja, Nigeria, 2022) / Árbol de navidad consumista. Abuja, Nigeria 2022
Compartir: Facebook | Twitter

Plastic Blasts Coming Out of the Window / Ráfagas de plástico que se escapan por las ventanas

.

.

.

.

.

.

.

.

.

In our daily lives, we do not take the time to receive visual sensations that seem to be aimed at raising our awareness about the plastic that surrounds usand overwhelms us. Some months ago, we were actually shocked by the remodeling of an emblematic building in our city.

Prior to their installation, all the window gaps had been protected with plastic to keep the rain out. The wind gave the impression that this plastic attempted to escape from the interior creating a frenetic unsettling visual spectacle. This was enhanced by the deafening noise of the agitated plastic.

We thought that we would achieve a quite impacting piece if we could reproduce this moment with our lights. This was to be done with very little means. It would certainly move any viewer the way it moved us.

We present our first approach to this proposal. Giant curtains made of transparent recycled plastic scraps pouring out of the empty building like roaring plastic tongues lighted with projectors and shaken by powerful fans…

Who dares to follow us into this experiment? An empty building, recycled plastic, lights and fans… Itdoesn’t seem hard. Let’s see if it is feasible.

Illustrations by Lorenzo Martinez Zamora and Elena Baño Roig @ele.que.elen.

___________________

En nuestra vida diaria no paramos de recibir estímulos visuales que parecen destinados a ponernos en guardia sobre el plástico que nos rodea y nos desborda. Concretamente, hace algunos meses, nos quedamos extasiados mirando las obras de rehabilitación de un edificio emblemático de nuestra ciudad.

Y es que todos los huecos de las ventanas, aun sin instalar, habían sido protegidos con plásticos para evitar que la lluvia entrara en el interior, debido al viento, este plástico, daba la sensación de querer escapar del interior, generando un espectáculo visual frenético y desasosegante, acrecentado por el ruido ensordecedor del plástico en convulsión.

Pensamos que si logramos reproducir este momento con nuestras luces tendremos una pieza de alto impacto, hecha con pocos medios y que seguro remueve a cualquiera que lo presencie, tal como nos pasó a nosotros.

Y aquí dejamos una primera aproximación de la propuesta, visillos gigantes hechos con retales de plásticos reciclados transparentes, y que a modo de lenguas de plástico iluminadas con proyectores y movidas por potentes ventiladores, se escapan por las ventanas de un edificio vacío, y rugen de manera ensordecedora.

¿Quien se atreve a seguirnos en este experimento?, un edificio vacío, plástico reciclado, luces y ventiladores… no parece difícil, a ver si es posible.

Las ilustraciones son de Lorenzo Martinez Zamora y Elena Baño Roig @ele.que.elen.

Archivado en basura, efímero, proyecto, reciclaje, Sin categoría | Comentarios desactivados en Plastic Blasts Coming Out of the Window / Ráfagas de plástico que se escapan por las ventanas
Compartir: Facebook | Twitter

(Plastic) Full Moon / Luna Llena (de plástico)









We saw how a giant moon was made in China to light dark nights. We also know other artists whom we respect who have used large celestial bodies in their work. That means that, for this occasion and this occasion only, we shall not be completely original in our proposal for a large moon. Hence, we’d better make it quite “in our style.”

Our moon shall also be quite present in the city’s profile. However, it won’t be kind. On the contrary, the idea is to make it look menacing in order to experience an unsettling feeling when staring at it. This shall serve as a warning for the environmental threat hanging over our heads.

For it is not such a dystopian fancy to image the moon full of our plastic waste… we feel that the next space trips will be loaded with everything we cannot or do not want to recycle in our civilized countries.

For its creation, we will start from a giant ball structure made of chicken wire. We think it can be created with the triangular sections of a geodesic dome. Every separated part will be filled with plastic waste of all kinds sewn to the mesh with wire. Once all the parts are ready, and with the use of a crane, they will be attached together until obtaining the intended round shape.

The ball will be covered by a net that will prevent any container from falling out and will hang from a high crane that will raise this recycle moon to the top of the city.

It will be lighted with beams which will change their color temperature to turn it into a golden sun during the daytime.

Illustrations by Cristina Irala.

We hope to be able to materialize this soon because 2019 marks the 50th anniversary of the first humans landing on the Moon on July 20.

——————

Vimos que en China se habían hecho una luna gigante para noches oscuras, y conocemos a otros artistas a los que respetamos, que han empleado astros de grandes dimensiones en su trabajo, eso significa que, por una vez y sin que sirva de precedente, no estamos siendo totalmente originales al plantear una gran esfera lunar, así que mas nos vale que la nuestra sea muy «a nuestro estilo».

Nuestra luna también debe estar muy presente en el perfil de la ciudad, pero no va a ser amable, al contrario, la intención es mostrarse como amenazante, para que al mirarla nos intranquilice y sirva de aviso sobre el peligro mediombiental que pende sobre nuestras cabezas.

Y es que imaginar la luna, llena de todos los residuos plásticos que no nos caben en la tierra, es una hipótesis no tan distópica… presentimos que los próximos viajes al espacio irán cargados de todo lo que no podemos o no queremos reciclar en estos paises civilizados en los que vivimos.

Para llevarla a cabo partiremos de una gigante bola hecha con una ligera estructura metálica de malla de gallinero. Hemos pensado que ésta se puede crear a partir de los módulos triangulares de una cúpula geodésicas. Cada pieza, por separado, se llenará de residuos plástico de todo tipo cosidos con alambre a la malla. Cuando estén todas las piezas listas se unirán unas a otras con ayuda de una grua hasta formar la buscada forma circular.

La bola, ira protegida por una red que evite que se desprenda ningún envase, e irá suspendida de una gran grúa que elevará esta luna de reciclaje a lo mas alto del cielo de la ciudad.

Estará uniformemente iluminada con focos, que cambiarán de temperatura de color para convertirla en un sol dorado durante las horas diurnas.

Las ilustraciones son de Cristina Irala.

Ojalá pronto podamos llevarla a cabo, ya que en 2019 se celebra el 50 aniversario de la llegada del hombre a la luna contrétamente el 20 de junio.

Archivado en basura, evento, iluminación, intervención, proyecto, reciclaje, Sin categoría | Comentarios desactivados en (Plastic) Full Moon / Luna Llena (de plástico)
Compartir: Facebook | Twitter

Literature vs Traffic. Ann Arbor, 2018 / Literatura vs Tráfico. Ann Arbor (Michigan) 2018

Last October, we went to Ann Arbor, invited by  the University of Michigan Institute for the Humanities thanks to its curator, Amanda Krugliak, to carry out one of our most famous pieces, Literature vs Traffic, which we had previously installed in TorontoMelbourne,  Madrid, and New York.

We found this invitation appropriate for two reasons. First, Detroit, Michigan’s most important city, was the capital city of the automotive industry in the US. Although today it is immersed in a deep crisis, its largeness and its lack of public transportation banish pedestrian life from its landscapes. Its citizens are forced to use their cars lest they become outcasts with no chance to work outside their neighborhoods.

Second, Ann Arbor (a peaceful college town but with quite some traffic) describes itself as a book lover,   and this feeling is everywhere and is the reason why this piece was carried out so successfully, well beyond our own expectations, despite the logistic challenges usually faced during its installation.

We wanted to send the same message as 6 years ago, which has unfortunately not gone obsolete, “We want literature to take over the streets and to become the conqueror of all public places, offering passersby a traffic-free area that will, for a few hours, surrender to the humble might of the written word.

Thus, a place in the city usually dedicated to speed, pollution, and noise, shall turn, for one night, into a place of peace, quiet, and coexistence, lighted by the soft dim light issued from the book pages.

The books will be available for those who want to take them, so the installation will recycle itself and will last as long as its users decide to make it disappear.

Cars will eventually re-claim their place. However, those who walked by this place that night will hold the memory of how once books took over it, so they will have a better relationship with it.”

In order to get used books, the university organized a book collection from local book stores and people until we got the 10,000 books we needed. We actually got many more.

The piece’s location was in itself an organizational feat, as the corner of State Street and Liberty Street forms the town’s main artery and it was closed to traffic for 24 hours. The world did not collapse though.

In addition, we counted on 90 volunteers who worked with us during the entire process, starting with the collection and selection of books in the months prior to our arrival. The work intensified during the 10 days we worked together preparing and lighting the books, to finally lay them on the street the day of the exhibition. We spent so much time together, that we became a big family united by light and our love of literature.

On October 23, we laid 11,000 lighted books on the street, taking over a long stretch of paved street turned, for a few hours, into a river of white waves formed by the book pages stirred by the wind.

At nightfall, visitors were able to access the interior of the piece and were invited to enjoy the books and to take those they found more interesting.

In less than 2 hours, all the lighted books disappeared in large lighted heaps, carried away by excited visitors who filled bars and restaurants with armfuls of books. This was also a magical occurrence.

The street was totally clean and empty by midnight. We were quite pleased because everything was recycled at a stunning speed.

All this was made possible by the University of Michigan and their sponsorship; by Amanda Krugliak, who invited us and did all the complicated paperwork for us in the best of moods and with utmost professionalism; by Lucy and Adam, who stayed with us all the time and helped us with utmost dedication, making volunteers feel totally comfortable.

We would like to thank all those local people, businesses and institutions that donated their books, and our dear volunteers who happily accepted our invitation to work with the books.

We would really like to offer everyone our deepest gratitude. It has truly been an unforgettable experience knowing you all and living in such a literary, humane, friendly town.

Thanks to Melisa Hernández and John Eikost for their excellent pictures.

A special mention to our wonderful workplace, the old building of the museum of natural history, Ruthven Museum, now being re-located, whose mysterious rooms we invaded with our books became the subject of priceless pictures.

Time of installation: 10 days.
Damages: none.
Exhibition time: 12 hours
.

————

El pasado octubre estuvimos en Ann Arbor, invitados por el Departamento de Humanidades de la  Universidad de Michigan a través de su curadora Amanda Krugliak, para llevar a cabo una de nuestras piezas mas populares Literatura vs Tráfico, que previamente  habíamos instalado en Toronto, Melbourne,  Madrid y New York.

Esta invitación nos pareció de lo mas apropiada por dos razones, la primera: Detroit, principal ciudad del estado de Michigan, fue la capital de la industria automovilística de EEUU y aunque hoy día está sumida en una profunda en crisis, sus grandes dimensiones y la falta de transporte público hacen que la figura del peatón prácticamente no exista. Los ciudadanos se ven obligados a usar el coche en todos sus desplazamientos si no quieren convertirse en marginados sociales sin posibilidades de salir de sus barrios para trabajar.

La segunda: Ann Arbor, (apacible ciudad universitaria pero con bastante tráfico), se describe a sí misma como amante de los libros  y este sentimiento que se respira en todas partes, es el que ha conseguido que la pieza se haya  llevado a cabo con éxito absoluto, superando con creces todas nuestras expectativas, a pesar de los problemas de logística que suele conllevar ponerla en marcha.

El mensaje que queríamos transmitir sigue siendo el mismo de hace 6 años, tristemente no ha quedado aun obsoleto; “Queremos que la literatura se apodere de las calles y se convierta en conquistadora del espacio público, ofreciendo gratuitamente a los que pasean, un lugar libre de tráfico, que por unas horas, sucumbirá al modesto poder de la palabra escrita.

Así, un espacio urbano reservado convencionalmente a la velocidad, la contaminación y el ruido, se convertirá por una noche en un lugar para la tranquilidad, el relax y la convivencia. Iluminado por una suave luz difusa de las páginas iluminadas.

Los libros, quedarán a disposición del que se los quiera llevar, con lo que la instalación se autoreciclará y tendrá la duración que los usuarios quieran que tarde en desaparecer.

Al final, los coches volverán a ocupar su sitio, pero para muchos de los que pasaron por allí esa noche, el recuerdo de que una vez los libros ocuparon este mismo espacio, hará que su relación con este entorno mejore”.

Para conseguir libros usados la propia universidad hizo la convocatoria, pidiendo a librerías y particulares  de la localidad que nos donaran los que ya no necesitaban, hasta conseguir las 10.000 unidades que nosotros habíamos propuesto. Sorprendentemente, conseguimos muchos mas,

La localización de la pieza fue otra gran proeza de gestión,  calle State esquina con Liberty, la arteria principal de la ciudad que se cortó al trafico durante 24 horas sin que el mundo colapsara.

Además, contamos con mas de 90 voluntarios que nos acompañaron durante todo el proceso, comenzando con la recopilación y selección de los libros los meses previos a nuestra llegada, y que se intensificó durante los 10 días trabajamos juntos en el acondicionamiento e iluminación de los libros, para  culminar el día de exhibición en el que hubo que colocar todo en la calle. Tanto tiempo pasamos juntos que acabamos siendo una gran familia unidos por la luz y el amor a la literatura.

El día 23 de octubre instalamos 11.000 libros iluminados en la calle, ocupando un largo tramo de asfalto que por unas horas se convirtió en un río de olas blancas formado por las hojas de los libros movidas por el viento.

Cuando se hizo completamente de noche, todos los visitantes pudieron acceder al interior de la pieza y se les invitó a disfrutar de los libros y llevarse los que mas interesantes les parecieran.

En menos de 2 horas, absolutamente todos los libros iluminados desaparecieron en grandes pilas iluminadas, transportados por los emocionados visitantes que cargando con  ellos invadieron los bares y restaurantes de los alrededores, y que también fue un mágico suceso.

A media noche la calle estaba completamente vacía y limpia, y nosotros tan  satisfechos porque el objetivo de reciclaje total se consiguió a una velocidad pasmosa.

Todo esto no hubiera sido posible sin la Universidad de Michigan que nos patrocino, sin Amanda Krugliak que fue quién nos invitó y allanó con el mejor sentido del humor y profesionalidad tantas  burocracias que parecían insalvables. Sin Lucy y Adam que no se separaron de nosotros ayudándonos con la mayor dedicación y consiguiendo que los voluntarios se sintieran como en casa.

Por supuesto tenemos que mencionar a todas las personas, negocios particulares e instituciones, que nos donaron sus libros y a los queridos voluntarios que acudieron encantados a la invitación de trabajar con libros.

A todos queremos darles nuestro mas profundo agradecimiento, verdaderamente ha sido una inolvidable experiencia conocerles a todos y poder vivir en una ciudad tan literata, humana y acogedora.

Gracias a Melisa Hernández y a John Eikost por el estupendo reportaje fotográfico.

Un recuerdo muy especial para nuestro maravilloso lugar de trabajo, el antiguo edificio que albergaba el museo de historia natural, Ruthven Museum  en traslado, cuyas misteriosas habitaciones invadimos con nuestros libros proporcionaron un reportaje fotográfico inestimable.

iempo de montaje e instalación: 10 días
Daños ocasionados: 0.
Permanencia de la intervención: 12 horas.

 

 

Archivado en efímero, evento, festival, iluminación, intervención, reciclaje, Sin categoría | Comentarios desactivados en Literature vs Traffic. Ann Arbor, 2018 / Literatura vs Tráfico. Ann Arbor (Michigan) 2018
Compartir: Facebook | Twitter

Plastic cemetery/ Cementerio de plásticos

When we look at the sea, which is something we usually do in summer, we can’t help thinking about everything we are killing in it with our reckless consumption habits.

So, we came up with the idea of creating a piece representing a floating cemetery which can be understood at first sight and easily executed.

We would make it with recycled bottles joint together carefully to shape them into coffins which we would place on the water imitating boats moored at berth before they set out to the sea.

The way we have conceived it, this piece would be made up of 100 floating rafts built with a chicken coop mesh which we would shape into a coffin to which we would attach recycled plastic bottles of many shapes and colors collected from local consumers.

These would have to be clean, well arranged and closed, so they wouldn’t sink. We would keep the labels because, apart from lending color, they allow us to know which drinks are the most consumed at the location where we’re working.

We would collect twigs and weeds in the surrounding area and put them inside the bottles which would wither after a few days. This would allow us to show the deterioration of life when it is contact with plastic.

The entire surface of the bottles would be lighted, leaving the shape of the cross unlighted to bring out the shape of the floating coffins.

All the pieces would be placed at the beach, in the sea as well as over the sand, carefully moored to maintain an arrangement resembling a cemetery.

After the exhibition, visitors could take the rafts and maybe use them as air mattresses.

Drawings by Marta Menacho.

—————-

Mirando al mar, algo que solemos hacer en verano, es inevitable pensar en todo lo que estamos matando en él con nuestros hábitos de consumo irresponsables.

Y se nos ocurrió la idea de llevar a cabo una pieza que represente un cementerio flotante, entendible a primera vista y de fácil resolución.

La haríamos con botellas recicladas, unidas entre sí cuidadosamente para conseguir la forma de ataúdes, que colocaríamos en el agua, simulando barcas amarradas en el puerto esperando para hacerse a la mar.

La pieza, tal como la imaginamos, constaría de unas 100 balsas flotantes, construidas a partir de una malla de gallinero a la que daríamos la forma de ataúd, y a la que sujetaríamos botellas de plástico recicladas del consumo local, de muy variadas formas y colores.

Estas deberían estar limpias, bien ordenadas y cerradas, para que no se hundan. Mantendríamos las etiquetas, ya que ademas de dar color, siempre nos ayudan a saber qué bebidas son las mas consumidas en el contexto en el que estamos trabajamos.

En el interior de las botellas guardaríamos ramas y malas hierbas, recogidas del entorno y que con el paso de los días se irán secando. Esto nos permitirá mostrar de una manera visual, el deterioro de la vida cuando está en contacto con el plástico.

Toda la superficie de botellas se iluminaría, dejando a oscuras la forma de una cruz que hará mas reconocible la forma de los ataúdes flotantes.

Todas las piezas se colocarán en la playa, dentro del mar y también en la arena, amarradas con sumo cuidado para mantener una forma ordenada imprescindible para simular que se trata de un cementerio.

Al finalizar el tiempo de exposición, los visitantes se podrían llevar las balsas y quizás usarlas como colchonetas de playa.

Dibujos de marta menacho.

Archivado en basura, efímero, iluminación, intervención, proyecto, reciclaje | Comentarios desactivados en Plastic cemetery/ Cementerio de plásticos
Compartir: Facebook | Twitter