Seres diminutos sobreviven en la ciudad / Tiny beings survive in the city

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De pequeños todos hemos pensado que dentro de los televisores había pequeños seres cuyas vidas observábamos a través de la pantalla. Enseguida nos autoconvencemos que esos personaje de costumbres extraordinarias y pequeñas dimensiones, no existían, que sólo eran producto de nuestra imaginación.

Nosotros hemos seguido pensando en ellos, es normal, nos acompañaron en nuestra infancia ayudandonos a entender el mundo y muchas veces nos hemos preguntado dónde habrían ido a parar.

La noche del 16 de marzo salimos a buscarlos y después de mucho indagar, acabamos encontrándolos, no en chalets de lujo gonzado de una relajada jubilación, sino olvidados y malviviendo en espacios urbanos marginales.

Estaban por todas partes, escondidos en papeleras, en buzones de correo, en los troncos de los árboles, dentro de las señales de tráfico, en las esculturas públicas, en el duro asfalto, en bolsas de basura, en contenedores en buzones y en el interior de bancos de granito, también había muchos en olvidadas fuentes. Los años y las nuevas tecnologías les han tratado mal, llevándoles a las más precarias situaciones.

Bueno, en realidad todo esto es pura ficción, pero lo que sí es verdad es que la noche del 16 de marzo, el centro de Madrid se llenó de misteriosas señales, que apuntaban a que en las profundidades del mobiliario urbano había gente viviendo.

La instalación se llamo Ahí vive alguien y para llevarla a cabo, simplemente usamos 50 rejillas de ventilación, con luces acopladas, con las que
sorprendimos a la gente que a esas horas andaba vagando por la ciudad, en busca de, quizás, esos pequeños seres televisivos de su infancia perdida.

Fotos de Gustavo Sanabria.

Tiempo de montaje en la calle: 5 horas.
Daños ocasionados: 0.
Permanencia de la intervención: ¿12 horas?.

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When we were small, all of us thought that small beings whose lives we observed through the screen lived inside the television. In no time at all, we convinced ourselves that these characters with extraordinary customs and tiny dimensions did not exist, that they were only a product of our imaginations.

We have continued to think of them, it’s normal, they accompanied us in our childhood helping us to understand the world and many times we have asked ourselves where they ended up.

The night of March 16th, we went out to look for them and after much investigating, we ended up finding them, not in luxury villas enjoying a relaxing retirement, but forgotten and living poorly in marginal urban spaces.

They were everywhere, hidden in rubbish bins, in mailboxes, in the trunks of trees, inside the traffic signals, in public sculptures, in the hard asphalt, in garbage bags, in containers and in the interiors of granite benches, as well as many in forgotten fountains. The years and the new technologies have treated them badly, leaving them in the most precarious situations.

Well, actually all this is pure fiction, but it is true that the night of March 16th, the center of Madrid was full of mysterious signals, which pointed out that there were people living in the depths of the urban furniture.

The installation was called Someone lives there and to carry it out, we simply used 50 ventilation grilles, with lights attached, with which we surprised the people wandering about the city during those hours, in search of, possibly, those little television beings from their lost childhood.

The photos, as always, are by Gustavo Sanabria.

Time of installation: 5 hours.
Damages: none.
Exhibition time: 12 hours?.

Esta entrada fue publicada en agua, efímero, guerrilla, iluminación, intervención.
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