A Wall To Shake Off One’s Fear/ Muro para quitarse el miedo












We want to build a wall to cover it all with plain notebooks with lighted blank loose pages that the wind can stir at ease.

This could help anyone tackle mural painting, tackle it without fear. It would be accepted, and even celebrated, to experiment, to make mistakes and to rectify.

People could sketch the final work in their pages, so these notebooks could be useful to experiment until finding the best solution to clients/server public/curator/institution/museum… o maybe to citizens, who are claiming their right to decide what can or cannot be painted in public places.

It would bring another advantage to areas with a limited offer of large media. Different artists could share a space, finding a clean one ready to be intervened just by turning a page.

Joking apart… we want to create a space for expression, where mistakes are accepted and where there’s no need to fret about censorhip and hearsay, since one could start over by turning a page. One could also hide or conceal whatever is to be expressed anonymously or intimately.

The wind would later stir these interventions on the different pages at ease, offering spectators millions of random compositions, the produce of colective work mixed in by the democratic wind. If there were no wind, we would resort to technology by using fans.

The sound of the moving pages shall be an essential part of this piece, which would become a constant unique voice made up of every single idea and thought captured in that lighted moving paper.

And that’s the idea… We really hope to see it come true.

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Queremos un muro para cubrirlo en su totalidad de cuadernos, de esos básicos, con hojas blancas iluminadas y libres para que el viento las mueva a su antojo.

Podría servir, por ejemplo… para que cualquiera que quiera afrontar una pintura mural, pudiera enfrentarse a ella sin miedo. Hacer pruebas, errar y rectificar, estaría permitido y hasta celebrado.

En sus páginas se podría bocetar lo que después se mostrará como definitivo, siendo útil para hacer pruebas hasta dar con la solución que más agradara al clientes/servidor público/curador/institución/museo… o quizás a los ciudadanos, que cada vez demandan más el derecho a decidir sobre lo que se puede o no pintar en el espacio público.

Además tendría otra ventaja, en zonas con oferta limitada de grandes soportes, podrían compartir espacio distintos artistas, consiguiendo uno limpio y listo para intervenir, con sólo dar la vuelta a la hoja.

Dejando bromas… lo que queremos es creas un espacio en el que expresarse, sin miedo a equivocarse y sin preocuparse por la censura y el qué dirán, ya que pasando página se podría volver a empezar, ademas de esconder y camuflar lo que uno quiere expresar de forma anónima o íntima.

Después, el viento obraría, moviendo al azar las intervenciones de las distintas páginas, ofreciendo al espectador millones de composiciones aleatorias, fruto de un trabajo colectivo mezclado por el democrático viento. Y si no fuera propicio, echaríamos mano de tecnología en forma de ventiladores.

Parte esencial de la pieza será el sonido de las hojas en movimiento, que se convertirían en una voz única y constante, compuesta de todas y cada una de las ideas y pensamientos plasmados en papel Iluminado y en movimiento.

Y esta sería la cosa… nosotros estamos deseando verla materializada.

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