What Sticks to the Landscape. Casual Flags for Toxic Ideologies – Lo que queda enganchado al paisaje. Banderas casuales para ideologías tóxicas














We like to pay attention to what goes on in the street. One of our work routines is to wander about, observe, and allow ourselves to be surprised…

And, as we roam around, we notice anomalies in the landscape, those that come up casually and which, though not produced by human action, they are actually a direct consequence of our anomalous behaviors.

Unfortunately, dumped plastic is the cause of most of the disarrays we find… But what can we say now that we have not already said here many times before?

We are especially transfixed by the way in which the wind twirls those plastic shreds which get stuck and flap and twist when they find obstacles as they try to break free and fly again engaging in a sort of hypnotic dance one can’t take one’s eyes off of.

So, we thought we could make this casual spectacle last by turning it into a piece of light working as a huge, broken, aged flag that would represent us all since we all share something beyond territories and ideologies, and that is the fact that we live in a world of plastic that is burying us and which will end up asphyxiating us and polluting us to death.

This piece would be quite simple technically speaking as we would only need to find thin, used, aged plastic with which we would fashion our makeshift flag, and a tall flagpole created for the occasion or, better yet, a city element that could work as such to attach the flag to it dominating the public space.

We would also need to count on the wind and a source of light to illuminate the plastic. This would suffice to offer an unsettling spectacle worthy of the unhealthy world we live in.

We have always like to work on small, self-managed, intimate street pieces where we have to use our wit in order to talk about the things that concern us, that interest us, or that we simply enjoy, relying on minimal resources with which we try to obtain the best results.

However, when we work at large events, we usually tackle large installations. And we do this not because of their technology (we steer away from it) but because of their complex execution, as  we enjoy working with large quantities of donated materials in collaboration with associations and volunteers with whom we work together to set them up.

Although this piece has been conceived for a large event, it keeps the simplicity of our ‘guerrilla’ works for it can be carried out with minimal resources without losing any visual beauty or weakening its message.

We hope to make it happen soon…

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Nos gusta mirar lo que pasa en la calle, entre nuestras rutinas de trabajo está salir a pasear, observar y dejándonos sorprender…

Y en este deambular, nos vamos fijando en las anomalías del paisaje, esas que surgen de manera causal y que aunque no de hayan producido por la acción humana, sí son consecuencia directa de nuestros comportamientos anómalos.

Por desgracia, el plástico abandonado es la causa de gran parte de los desordenes que nos encontramos… qué vamos a decir que no hayamos dicho ya aquí mil veces.

Nos quedamos especialmente extasiados mirando cómo el viento hace flotar esos jirones plásticos, que al encontrar obstáculos, quedan prendido y se agitan y retuercen, mientras luchan por retomar el vuelo ven una especie de danza hipnótica que cuesta dejar de mirar.

Y hemos pensado, que podíamos hacer durar este espectáculo casual, convirtiéndolo en una pieza de luz que funcione como una enorme bandera, rota y deteriorada, que nos represente a todos, porque si algo nos une, más allá del territorio y las ideologías, es que compartimos un mundo plástico que nos está sepultando y acabará matándonos por asfixia y contaminación.

Sería esta una pieza de gran simplicidad técnica, ya que sólo se necesitaría encontrar plástico fino, usado y deteriorado, con el que componer nuestra especie de bandera y un mástil alto, creado para la ocasión, o mejor, un elemento urbano que funcione como tal y del que poder dejarlo enganchado y presidiendo el espacio público.

Además, debemos contar con el viento y con un foco cuya luz incida sobre el plástico. Con esto sería suficiente para ofrecer un espectáculo de luz inquietante y digno del mundo insano en el que vivimos.

Siempre nos han gustado trabajar en pequeñas e íntimas piezas callejeras autogestionadas, en las que usamos el ingenio para hablar de cosas que nos preocupan, que nos interesan o que simplemente nos gustan, contando para ello con mínimos recursos con los que intentamos conseguir máximos resultados.

Sin embargo, cuando trabajamos en grandes eventos, solemos acometer instalaciones de gran envergadura, no precisamente por su tecnología, (huimos de ella), sino por su compleja gestión, es que nos gusta trabajar con grandes cantidades de materiales donados y en colaboración con asociaciones y voluntarios con los que compartimos el trabajo de montaje.

Esta pieza, aun siendo pensada para un gran evento, conserva la simplicidad de nuestros trabajos de guerrilla, ya que puede ser llevada a cabo con mínimos medios, pero sin renunciar a la belleza visual y a un potente mensaje.

Ojala se materialize pronto.

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