Plastic Stuck in the Landscape / Plástico enganchado al paisaje











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It’s been a while since we swing by here and say hello, an eternity it seems.

We stayed at home, taking that necessary break, thinking and trying to be safe. We found no reasons to leave the creative quarantine during the break though.

It’s time to get back to the world although we still are in a whirlwind of emotions and aren’t yet ready to artistically shape what we are experiencing.

However, we certainly think we need to go back to issues we left off that were themselves quite concerning and are still current unfortunately. We are of course talking about plastic consumption, a recurring issue in our work.

It consumption has alarmingly gone up during these months of lockdown due to the sanitary demand for protection material, the packaging of the food that arrived home, the massive online shopping… together with a widespreade lack of recycling awareness.

The idea “Plastic Stuck in the Landscape” isn’t new. It came to us while we were traveling and visited those marginal places that form the blurry limits between the country and the city, home of the countless amount of waste trapped in there and abandoned, mostly light plastic material carried by the wind. The climate degrades it and turns into shreds that are easily carried by the air until it gets stuck in something and stays there forever.

The effect is beautifully sad and alarming above all. One cannot escape its motion and sound although it is an unhealthy unnatural scene that evinces the damage this plastic waste causes in any environment which makes scared animals flee leaving the flora wither as there are no insects to pollinate.

This piece is easy to carry out. We just need a tree or a forest, a lot of plastic waste like bags, tarps or large pieces collected from neighbors, some powerful fans, and lights to illuminate the trees.

The plastic will be shredded in all sizes to be tied to the branches of the trees so that, when the fans are turned on, the wind will move it all and make it sound creating a beautiful unsettling soundtrack.
We hope to make it as soon as everything gets normally new and we can safely return to our activity in public places so everybody can join us.
The illustrations were created by our dear Marta Menacho.

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Mucho tiempo desde que no pasábamos por aquí, tanto que parece una eternidad.

Estuvimos en casa, haciendo esa pausa necesaria, pensando e intentando cuidarnos. Durante el parón, no encontramos motivos suficientes para salir de la cuarentena creativa.

Es momento de volver al mundo, pero seguimos subidos a una montaña rusa de emociones, y no nos encontramos aun preparados para dar forma artística a lo que estamos viviendo.

Lo que sí nos parece necesario, es retomar lo que dejamos pendiente, cuestiones que ya eran muy preocupantes, y que desgraciadamente no han perdido un ápice de vigencia. Nos estamos refiriendo, por supuesto, al consumo de plástico, uno de los temas recurrentes de nuestro trabajo.

Y es que en estos meses de confinamiento, ha aumentado alarmantemente su consumo, debido a las necesidades sanitarias de material de protección de un solo uso, del envasado de alimentos que nos ha llegado a casa, las masivas compras online… junto a cierto grado de despreocupación generalizada por el reciclaje.

La idea “Plástico enganchado al paisaje” no es nueva, se nos ocurrió cuando viajábamos y nos encontrábamos en escenarios marginales, esas fronteras difusas entre lo rural y lo urbano en las que acaban varados miles de deshechos de los que nadie se ocupa, especialmente material plástico ligero, transportado por el viento. La climatología se encarga de degradarlo y acaba convertido en jirones que el aire transporta con facilidad, hasta que encuentra un obstáculo, y allí se queda, enganchado para la eternidad.

El efecto es tristemente bello, pero sobre todo alarmante. Uno no puede sustraerse a su movimiento y su sonido, pero en realidad se trata de una escena anómala e insalubre, ya que pone en evidencia el mal que esta basura plástica causa en un entorno, en el que los animales han desaparecido asustados y con ellos la flora, que se empobrece hasta morir, al no haber insectos polinizando.

La pieza es sencilla de llevar a cabo, se necesita: un árbol o un bosque, gran cantidad de material plástico, tipo bolsas, lonas, o grandes piezas, recolectadas del uso de los vecinos, varios ventiladores potentes y focos que iluminen los arboles.

El plástico se cortarán en tiras de todos los tamaños que se atarán a las ramas de los árboles y cuando los ventiladores funcionen, el viento lo moverá y hará sonar, generando una banda sonora bella y escalofriante.

Esperamos poder llevar a cabo esta idea en un futuro próximo, cuando todo sea ya normalmente nuevo y podamos retomar con seguridad nuestra actividad en el espacio público, junto a todos a que nos acompañen.

Las ilustraciones son de nuestra querida Marta Menacho.

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What Sticks to the Landscape. Casual Flags for Toxic Ideologies – Lo que queda enganchado al paisaje. Banderas casuales para ideologías tóxicas














We like to pay attention to what goes on in the street. One of our work routines is to wander about, observe, and allow ourselves to be surprised…

And, as we roam around, we notice anomalies in the landscape, those that come up casually and which, though not produced by human action, they are actually a direct consequence of our anomalous behaviors.

Unfortunately, dumped plastic is the cause of most of the disarrays we find… But what can we say now that we have not already said here many times before?

We are especially transfixed by the way in which the wind twirls those plastic shreds which get stuck and flap and twist when they find obstacles as they try to break free and fly again engaging in a sort of hypnotic dance one can’t take one’s eyes off of.

So, we thought we could make this casual spectacle last by turning it into a piece of light working as a huge, broken, aged flag that would represent us all since we all share something beyond territories and ideologies, and that is the fact that we live in a world of plastic that is burying us and which will end up asphyxiating us and polluting us to death.

This piece would be quite simple technically speaking as we would only need to find thin, used, aged plastic with which we would fashion our makeshift flag, and a tall flagpole created for the occasion or, better yet, a city element that could work as such to attach the flag to it dominating the public space.

We would also need to count on the wind and a source of light to illuminate the plastic. This would suffice to offer an unsettling spectacle worthy of the unhealthy world we live in.

We have always like to work on small, self-managed, intimate street pieces where we have to use our wit in order to talk about the things that concern us, that interest us, or that we simply enjoy, relying on minimal resources with which we try to obtain the best results.

However, when we work at large events, we usually tackle large installations. And we do this not because of their technology (we steer away from it) but because of their complex execution, as  we enjoy working with large quantities of donated materials in collaboration with associations and volunteers with whom we work together to set them up.

Although this piece has been conceived for a large event, it keeps the simplicity of our ‘guerrilla’ works for it can be carried out with minimal resources without losing any visual beauty or weakening its message.

We hope to make it happen soon…

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Nos gusta mirar lo que pasa en la calle, entre nuestras rutinas de trabajo está salir a pasear, observar y dejándonos sorprender…

Y en este deambular, nos vamos fijando en las anomalías del paisaje, esas que surgen de manera causal y que aunque no de hayan producido por la acción humana, sí son consecuencia directa de nuestros comportamientos anómalos.

Por desgracia, el plástico abandonado es la causa de gran parte de los desordenes que nos encontramos… qué vamos a decir que no hayamos dicho ya aquí mil veces.

Nos quedamos especialmente extasiados mirando cómo el viento hace flotar esos jirones plásticos, que al encontrar obstáculos, quedan prendido y se agitan y retuercen, mientras luchan por retomar el vuelo ven una especie de danza hipnótica que cuesta dejar de mirar.

Y hemos pensado, que podíamos hacer durar este espectáculo casual, convirtiéndolo en una pieza de luz que funcione como una enorme bandera, rota y deteriorada, que nos represente a todos, porque si algo nos une, más allá del territorio y las ideologías, es que compartimos un mundo plástico que nos está sepultando y acabará matándonos por asfixia y contaminación.

Sería esta una pieza de gran simplicidad técnica, ya que sólo se necesitaría encontrar plástico fino, usado y deteriorado, con el que componer nuestra especie de bandera y un mástil alto, creado para la ocasión, o mejor, un elemento urbano que funcione como tal y del que poder dejarlo enganchado y presidiendo el espacio público.

Además, debemos contar con el viento y con un foco cuya luz incida sobre el plástico. Con esto sería suficiente para ofrecer un espectáculo de luz inquietante y digno del mundo insano en el que vivimos.

Siempre nos han gustado trabajar en pequeñas e íntimas piezas callejeras autogestionadas, en las que usamos el ingenio para hablar de cosas que nos preocupan, que nos interesan o que simplemente nos gustan, contando para ello con mínimos recursos con los que intentamos conseguir máximos resultados.

Sin embargo, cuando trabajamos en grandes eventos, solemos acometer instalaciones de gran envergadura, no precisamente por su tecnología, (huimos de ella), sino por su compleja gestión, es que nos gusta trabajar con grandes cantidades de materiales donados y en colaboración con asociaciones y voluntarios con los que compartimos el trabajo de montaje.

Esta pieza, aun siendo pensada para un gran evento, conserva la simplicidad de nuestros trabajos de guerrilla, ya que puede ser llevada a cabo con mínimos medios, pero sin renunciar a la belleza visual y a un potente mensaje.

Ojala se materialize pronto.

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Death by Plastic / Muertos por plástico

As we do every year, we want to send our best wishes for the upcoming year, and we are doing it with a new guerrilla piece which is also to give food for thought as to what it is happening around us.

The one for this year – Death by Plastic – has come out a bit apocalyptic. We are truly sorry as we are aware that these are days for celebration and joy. However, we are not in the mood for something more sarcastic considering what is going on. 

We carried out this action at the close of the COP25 World Climate Summit, which we had the dubious honor of hosting in Madrid in the beginning of December, at the very same location where it actually took place.

These were intense days for Madrilenians as we were visited by renowned personalities: those who know, those who move the masses, those who rule, those who want to be seen, and also the international press. They all gathered in harmony in an attempt to come to an agreement on solutions to the “climate crisis.” Wow!!!!

As this went on behind closed doors somewhere in the outskirts, the city wore its most ecofriendly attire. We, the citizens, protested and also made our best to meet our obligations to the environment, though we eventually came to the discovery that all of it was just a diversion and that the event was, ironically, not sustainable at all.

Angered and disappointed with the adopted resolutions, we wrote the following:

“The people from the Climate Summit are already leaving with bowed heads (by taxi or by plane) without having reached any significant agreements, as we all expected. Everything was just a mirage.

Few effective resolutions, and big business opportunities for those who parade the flag of sustainability around.

Let’s try again next year, perhaps with lengthier political speeches, but never listening to the scientific community or the citizens. And always under the sponsorship of the most polluting companies which are always happy to take this opportunity to clean up their image.

For now, the “climate crisis” is officially postponed until the most environmentally unfriendly countries find a better time to deal with it. 

We are ashamed for having provided the scenario for such a ludicrous charade.” 

In order to carry out this piece, we made skin with transparent fabric which we filled with plastic waste.

It was easy to get as we only had to collect plastic waste generated from Christmas shopping in one of Madrid’s busiest shopping areas. It was funny to see how none of these shops provided their customers with plastic bags while, through their back door, they got rid of tons of plastic from their products’ packaging. 

Our good friends also helped enlarge the bodies though not much, since they are all trying to reduce their consumption.

We installed the bodies, lit them, chalked off their silhouette as in a crime scene, and left them in display for a few hours. 

We then picked everything up to leave no trace of our visit so that, now, we have a bunch of plastic creatures stored for future uses.

We want to thank Montaña, Elisa, Angel, Victor, Roberto, Marcelo, Marina, Lídia, Diana, Laura, Isabel, Marilena, Clara, Adérito for helping us make this piece possible, and Melisa Hernández  for her photographs.

for helping us make this piece possible, and Melisa Hernández  for her photographs.

For next year, we hope to be in higher spirits so that we can go back to the good sense of humor we enjoy so much. 

Despite this pessimistic aftertaste, we still want to wish you a Happy New Year or, actually, a happy decade free of any sort of polluting materials.

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Como cada año os queremos desear lo mejor para el futuro, con una nueva pieza de guerrilla que además aporte alguna reflexión sobre lo que pasa a nuestro alrededor.

La de este año“Muertos por plástico” nos ha salido medio apocalíptica, lo sentimos pero es que que no estamos muy de humor para algo más sarcástico como nos gusta.

La acción la llevamos a cabo al finalizar la Cumbre Mundial del Clima COP25 que tuvimos el dudoso honor de acoger en Madrid a principios de diciembre, y la hicimos en el mismo escenario en el que está tuvo lugar.

Fueron días muy intensos para los madrileños y el evento atrajo a grandes personalidades: a los que saben, a los que mueven masas, a los que mandan, a los que quieren ser vistos, y también a la prensa mundial, todos juntos para tratar de avanzar soluciones a la “crisis climática”, oohhhhh!!!!.

Mientras esto pasaba a puerta cerrada en la periferia, la ciudad se adornó con sus mejores galas ecosostenibles, y los ciudadanos nos manifestamos y también nos esforzábamos un poco más por hacer nuestros deberes con el medio ambiente, todo para acabar descubriendo que se trataba de una nueva maniobra de distracción y paradójicamente, un evento nada sostenible.

Enfadadas y defraudadas escribimos esto: “Ya se van cabizbajos los de la cumbre del clima, (en taxi y en avión) sin haber logrado ningún acuerdo reseñable, como ya nos esperábamos. Todo fue puro espejismo.

Pocas resoluciones eficaces y grandes oportunidades de negocio para todo el que se pinte de color verde sostenible.

Ya si eso… al año que viene… se vuelve a intentar…, quizás con discursos políticos más largos, pero sin la menor intención de escuchar a la comunidad científica ni a la ciudadanía.
Y siempre con el patrocinio de las empresas más contaminantes deseando darse un buen lavado de cara.

Por ahora, oficialmente queda pospuesta la “crisis climática”, hasta que a los países más agresivos con el medio ambiente les venga mejor.

Vergüenza nos da haber servido de escenario a semejante sainete cómico”.

Para llevar a cabo la pieza, creamos una piel de tela transparente, que rellenamos de basura plástica.

Fue fácil, solo tuvimos que salir a recolectar plástico desechado durante el periodo de las compras navideñas, de una de las zonas más comerciales de Madrid. Curiosamente, en ninguna tienda dispensan ya bolsas de plástico a los clientes, mientras, por la puesta de atrás, tiran toneladas, procedentes del envoltorio de los productos.

Nuestros amigo también contribuyeron a engordar los cuerpos, aunque poco, que todos están muy concienciados con reducir su consumo.

Instalamos los cuerpos lis iluminamos, y dibujamos la silueta, como si de un levantamiento de cadáveres se tratará, y lo dejamos unas horas expuesto.

Después lo recogimos todo para que no quedara ni rastro de nuestra visita, y ahora tenemos un montón de seres plásticos guardados a la espera de darles nuevos usos.

Queremos agradecer a Montaña, Elisa, Angel, Victor, Roberto, Marcelo, Marina, Lídia, Diana, Laura, Isabel, Marilena, Clara, Adérito, por habernos ayudado a dar vida a la pieza. Y a Melisa Hernández  por las fotos.

Esperamos estar más animadas el próximo año y volver al el humor que tanto nos gusta.

Os deseamos un feliz año, mejor dicho una feliz década, libre de cualquier tipo de material contaminante.


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The Tree that Burns Without Burning / Arbol que arde sin quemar











When we hear the word ‘Tree,’ we think of fire. And, even if the word ‘Christmas’ is added, we keep our heads wrapped around the idea of flames…

This is because we are shocked by the dramatic images of large burning forests which are imposing themselves over any other kinder depiction of nature we may try to invoke.

And, as it occurs with everything that affects us, we have been thinking about a way to bring this concern over to our light-based work in order to display it visually without losing any of its alarming message.

The idea is to build a large eye-catching tree of fire (no one can keep their eyes off the fire) that should finally work as a giant warning sign.

“The Tree that Burns Without Burning” is the name of this piece, and it has two versions. The first one, which looks like a real tree, with a trunk from which branches sprout out where we would replace the leaves for led lights that are intended to mimic the visual effect of a moving flame. These lamps are becoming more common at lighting stores.

The second version borrows the shape of typical conical-shaped Christmas trees which fill squares with light this time of year. We would build it from a central trunk supporting a structure of concentric circumferences to which these flaming bulbs would be fastened.

We are positive that this effect would be impressive and would instill, at least, certain uneasiness in the observers.

We hope to make it happen soon. For now, we will just add it to our would-be projects portfolio.

These beautiful drawings were made by Marta Menacho.

Nos dicen árbol y pensamos en fuego, y aunque añadan la palabra navidad, seguimos dándole vueltas al tema llamas…

Y es que estamos impactados, por las dramáticas imágenes de grandes bosques ardiendo, que se imponen sobre cualquier otra representación amable de la naturaleza en la que queramos pensar.

Y como casi todo lo que nos afecta, hemos estado pensando en la manera de llevar esta preocupación al terreno de nuestro trabajo con luz, para poder transmitirlo de una manera visual sin despojarlo de su mensaje alarmista.

La idea es construir un árbol de fuego, de gran tamaño, que atraiga la atención, (nadie es capaz de dejar de mirar el fuego) y que en definitiva funcione como una gigantesca señal de peligro.

“Arbol que arde sin quemar” se llama la pieza, y tiene 2 versiones. La primera, de apariencia cercana a la de un árbol real, con un tronco del que parten las ramas y en el que sustituimos las hojas por bombillas leds programadas para imitar el efecto visual de una llama en movimiento, estas lamparas son cada vez más comunes en las tiendas de iluminación.

La segunda versión, toma la forma de los típicos árboles de navidad de forma cónica, que llenan de luces las plazas en estas fechas y que construiríamos partiendo de un tronco central que soporta una estructura de circunferencias concéntricas, en las que se sujetarían estas mismas bombillas en llamas.

Estamos seguros es que el efecto sería impresionante y que cualquiera que mirase estos arboles ardiendo no podría evitar sentir, como mínimo, cierto desasosiego.

Ojalá pronto podamos verlos materializados. Por ahora la añadimos a nuestro portfolio de proyectos no realizados.

Los preciosos dibujos son de Marta Menacho.

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Drawing the Drought / Dibujando la sequía




































































Last October, the day after Francisco Franco’s remains were exhumed, we visited the Valley of the Fallen, the dictator’s last abode.

We wanted to find the right scenario to illuminate such a historic moment. However, there was actually very little we could add to this issue as everything had been said and said again…

The trip, nonetheless, was not in vain. At the foot of the mausoleum, we found the perfect landscape to bring to life a piece that we had intended to carry out for some time.

La Jarosa is a reservoir in Sierra de Guadarrama that is suffering a brutal decrease of water due to lack of rain and the high temperatures reached during a harsh summer. Although many fail to recognize it, this is directly related to gas emissions provoked by climate change.

The reservoir was at 30% of its capacity at the time, 26 points less compared to this time last year. The situation was bleak. There was a scarce water reserve in the shape of a harrowing lake right in front of an area of cracked mud covered with lichen and weeds produced by the timid rain that had fallen on the previous days.

The dam, which was formerly full of water, looked then distant and strange, without a practical purpose, as if it did not have anything to do with water.

We located the center of the field at dusk where we drew, with blue powder, a circle of a 10-meter diameter. After this, we carefully filled its cracks with thin strips of light.

We worked with our bare hands and this made us feel the drought in our own skin as we stirred the bottom of the reservoir, which is now broken into a million bits.

It took us 2 hours to finish the circle. It was getting dark and, as if by magic, the circle started to become clear and defined before our eyes as well as the eyes of those who happened to be there, who were surprinsingly more than a few.

We left the circle with light until the dead of night. We wanted the people who were driving on the roads around the reservoir to wonder what that mysterious circle in the middle of the reservoir was.

We finally picked everything up and left no trace behind us.

We hope for the autumn rain to return this landscape to its original state and that the wounds of the earth scar under a generous stream of water.

We want to thank Elisa for helping us with the filling and Angel for giving us the heads-up on what was going on and lending us a hand with the setup. We also want to thank Melisa Hernández for her photoreport.

We are happy to be able to go out there and set up these tiny guerrilla installations without much pressure. They require more ingenuity than means, and they allow us to freely speak about the issues we are interested in, in a format of our choice.

There will be more material soon as Christmas is just around the corner and the World Climate Summit is to be held in Madrid. There is so much work to be done!!!!!

Time of installation: and installation: 3 hours.
Damages: none.
Exhibition time: 2 hours.

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El pasado mes de octubre, justo el día después de que exhumaran los restos del dictador Francisco Franco para llevarlos al lugar en el que deberían haber estado siempre, hicimos una visita al Valle de los Caídos, la que fue su última morada.

Íbamos con ánimo de localizar un escenario apropiado para iluminar tan histórico momento pero, en realidad, ya poco nuevo podíamos aportar al tema, todo estaba dicho y redicho….

Pero…., el viaje no fue en vano, ya que en las faldas del mausoleo, habíamos encontrado el paisaje perfecto para dar vida a una pieza que nos rondaba por la cabeza hacía tiempo.

La Jarosa es un embalse de la Sierra de Guadarrama que en la actualidad sufre una brutal pérdida de agua, debido a la falta de lluvias y a las altas temperaturas alcanzadas en el duro verano, y que, aunque muchos se nieguen a reconocerlo, está directamente relacionada con las emisiones de gas que provocan el cambio climático.

El embalse se hallaba en ese momento al 30% de su capacidad, 26 puntos menos que el año pasado por las mismas fechas, y el panorama era desolador. Apenas un pequeña reserva de agua en forma de triste lago frente a una enorme extensión de barro agrietado y cubierto por líquenes y malas hierbas, nacidas de las tímidas lluvias de los días anteriores.

La presa, que antaño rebosaba, se veía en ese momento, lejana y extraña, sin ninguna función práctica, como si nada tuviera que ver con el líquido elemento.

A la caída de la tarde, buscamos el centro del terreno y allí dibujamos, con polvo azul, un círculo de unos 10 metros de diámetro. Después, con mucha disciplina, fuimos rellenando sus grietas con finas tiras de luz.

Trabajamos con las manos descubiertas, lo que nos hizo sentir la sequía en nuestra propia piel, mientras hurgábamos en el fondo del pantano, ahora roto en millones de pedazos.

Tardamos 2 horas en completar el círculo. Mientras oscurecía y el dibujo del mapa de grietas como por arte de magia, se iba revelando a nuestros ojos claro y preciso, y también al de todos los que andaban por allí a esas horas que, sorprendentemente eran algunos.

Dejamos el círculo encendido hasta que fue noche cerrada: queríamos que los coches que pasaban por las carreteras que rodean el embalse, se preguntaran qué era ese misterioso circulo dentro del embalse.

Finalmente lo recogimos todo y nos fuimos sin dejar rastro alguno.

Esperamos que pronto las lluvias otoñales devuelvan el paisaje a su estado original y que las heridas de la tierra se cicatricen bajo un buen caudal de agua.

Queremos dar las gracias a Elisa por ayudarnos en las labores de rellenado y a Ángel por ponernos sobre la pista sobre lo que acontecía y echar una mano durante todo el montaje. Por supuesto, también a Melisa Hernández por el reportaje fotográfico.

Estamos felices de poder salir a la calle a montar estas pequeñas instalaciones de guerrilla, sin muchas presiones, con más ingenio que medios y en las que podemos hablar más libremente de lo que nos interesa, y en el formato que nos apetece….
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Pronto, más cosas, que ya llegan las navidades y la Cumbre Mundial del Clima que finalmente se celebrará en Madrid. Cuánto trabajo por hacer!!!!!.

Tiempo de montaje:  3 horas.
Daños ocasionados: 0.
Permanencia de la intervención: 2 horas.















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